2.300 personas visitan cada día el acuario de Gijón desde su inauguración, el pasado día 10 de junio. En total, ya han pasado 92.000 visitantes y se espera con inquietud al visitante número 100.000, que podría entrar a finales de semana.
Las mañanas y las noches son los momentos más relajados para visitar el acuario, siendo de cuatro a siete de la tarde el punto álgido de la instalación. Además, las visitas a las 22 y 22.30 horas disponen de un guía gratuito.
En sus escasos 45 días en la ciudad, el acuario cuenta con nuevos individuos nacidos en sus instalaciones. Se trata de crías del anfibio Triturus alpestris. Esta especie de tritón habita exclusivamente en Europa y en la Península Ibérica está restringida a la cornisa Cantábrica. Se trata de una especie vulnerable, que cuenta con un alto grado de protección.
Cuando eclosionan los huevos, es decir, cuando nacen las larvas de tritón, el animal posee branquias externas, a través de las cuales respira, al cabo de un tiempo termina la metamorfosis, perdiendo las branquias y respirando a través de los pulmones y la piel. Cuando esta especie es adulta presenta unos colores muy vivos, con la zona ventral de color rojo intenso, mientras que la zona dorsal está salpicada de manchas negras, lateralmente tiene dos bandas azules, una a cada lado.
En estos momentos se puede disfrutar de las larvas de tritón, para ello hay que tener un poco de paciencia y ser buen observador, ya que normalmente se encuentran “escondidos” entre las piedras. Se encuentran en la exposición dentro del pabellón del río asturiano, en un acuario específico para ellas. Se alimentan diariamente de unas larvas de crustáceo de 500 micras de tamaño.