El Sporting de Gijón y el Cádiz ofrecieron un espectáculo de goles, emoción e intensidad en el juego, como lo demuestran un increíble marcador (5-4) con el que finalizó el partido en medio de la euforia del afición local y la incredulidad de los gaditanos que no supieron ganarlo cuando vencían por cero a dos y fallaron un penalti.
El equipo local comenzó dominando el juego con Congo y David Barral dando muestras de un extraordinario nivel que, en especial el jugador español, mantuvo hasta que fue cambiado en la segunda parte en medio de una gran ovación.
La primera gran jugada espectacular del partido fue del colombiano Edwin Congo, que tras bajar el balón con el pecho disparo a puerta desde el centro del campo y el esférico salió rozando la portería defendida por Armando.
Sin embargo, fue el Cádiz el que marcó en sus dos primeras llegadas al área sportinguista.
En ambas falló la defensa local que permitió primero a Sesma y luego a Cesar adelantar a su equipo.
La clave del partido estuvo en el penalti errado por Abraham Paz en el minuto diecinueve que pudo sentenciar el encuentro con el cero a tres y que en cambio espoleó al equipo local que hasta el final del partido no dio tregua a su rival.
Primero fue Barral de cabeza a centro de Diego Castro y luego el propio Castro tras una pared con Congo los que establecieron el empate a dos en el marcador.
Quedaban ocho minutos para el descanso, pero aun así los aficionados pudieron ver otros dos goles.
El Sporting se puso por delante en el marcador al culminar Gerardo una gran jugada de Diego Castro, que disparó, rechazó Armando y la pelota se quedó a pies de Gerardo, que sólo tuvo que empujarla.
Cuando parecía que iba acabar la primera parte, una internada De Paula, en la que el público pidió fuera de juego, permitió a Jonathan Sesma devolver el empate, esta vez a tres goles.
Y la segunda parte
El descanso no calmó los ánimos atacantes de los dos equipos, y cinco minutos después de comenzar la reanudación, otro centro de Diego Castro fue rematado de cabeza por Congo para adelantar al Sporting.
Pero el Cádiz no esperó mucho tiempo y en el siguiente ataque Acuña se escapó de la defensa, fue derribado por Míchel y el arbitro señaló un penalti que esta vez sí transformó Paz.
La victoria final llegó en el enésimo centro de Diego Castro que se encontró la cabeza de Jorge, que estableció el cinco a cuatro final, ante una defensa que no estuvo nada acertada en el juego aéreo.
En los últimos veinticinco minutos del partido los dos equipos intentaron buscar el gol pero no se volvió a mover el marcador.