Viernes, 10 de noviembre de 2006
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Publicado: 13:16

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La complicada trayectoria del heredero de Bultó
Gibernau se retira sin conseguir su gran sueño, ser campeón del mundo
La complicada trayectoria del heredero de Bultó
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Manuel "Sete" Gibernau ha dado por finiquitada su carrera deportiva en el Campeonato del Mundo de MotoGP y con ello el heredero de la Saga Bultó cierra una vida en competición plagada de obstáculos pero también con muchas satisfacciones, como los dos subcampeonatos del mundo conseguidos en 2004 y 2005.
Nieto de don Francisco "Paco" Bultó, creador de la marca de motos española Bultaco, Sete Gibernau nació y creció entre motos y por esa razón no era de extrañar que acabase dedicándose de lleno a la competición, en la que sus comienzos no fueron demasiado alentadores por la falta de apoyos muy a pesar de sus apellidos, que más que abrirle puertas, por momentos, le pesaron como una losa.
Su abuelo le construía motos casi a su medida y, según cuenta su familia comenzó a montar en moto casi al mismo tiempo que aprendió a andar.
Al igual que otros muchos pilotos mundialistas, Gibernau, natural de Barcelona, en donde nació el 15 de diciembre de 1972, hizo sus primeros pinitos con las dos ruedas en otras especialidades motociclistas, como el trial y el motocross, pero pronto sintió la llamada de la "adrenalina" en la velocidad.
Debut con 12 años
Debutó en competición con sólo doce años en una competición de trial y los primeros pasos de Sete en los circuitos de velocidad fueron en la "Copa Gilera" de 125 , en 1990, donde logró terminar en tercera posición y un año más tarde, se alzó con el título de Campeón de España Júnior en el Criterio de 125 c.c., consiguiendo antes el título de Campeón de Cataluña en esta misma cilindrada.
En 1993, con la llegada de Kenny Roberts a España y con la creación del "Open Ducados", Sete fichó por el equipo Yamaha donde consiguió diversas victorias y entabló una magnífica relación con el patrón de la escudería norteamericana y con su lugarteniente Wayne Rainey, ex campeón mundial de velocidad que quedó postrado en una silla de ruedas tras un grave accidente sufrido en el circuito italiano de Misano Adriático en 1993.
Gibernau, conocido también por su relación con la modelo Esther Cañadas, llegó al Nacional con muy buena preparación merced a los intensos entrenamientos que realizaba en los aledaños del circuito de Montmeló, en donde otro estadounidense, Kenny Roberts, gestionaba un "Rancho" de motos en el que la práctica habitual eran los derrapajes en una modalidad americana conocida como "dirt track" y que se disputa sobre un óvalo de tierra.
Ambos, Roberts y Rainey, se convirtieron en sus principales valedores al incluirlo en el equipo para disputar el Campeonato de España de Velocidad, entonces llamado Open Ducados.
Rainey le abre las puertas del Mundial
Disputó varios nacionales y europeos, hasta que en 1996 fue incluido en el equipo Yamaha de Rainey para disputar el mundial de 250 c.c., tras abandonar la escuadra el japonés Tetsuya Harada.
De la mano del ex campeón del mundo, en 1997 Sete subió a la categoría reina, por entonces los 500 c.c., donde tras una intensa temporada finalizó decimotercero el campeonato.
La complicada trayectoria del heredero de Bultó
El fatídico accidente del japonés Takuma Aoki, que le dejó postrado en una silla de ruedas y con ello libre la moto de dos cilindros que por entonces evolucionaba el nipón, unido a la amistad que unía a Gibernau con Alex Crivillé, por entonces piloto oficial de Honda HRC con la tetracilíndrica, le permitió subirse en 1995 a esa moto para heredar posteriormente la cuatro cilindros de Michael Doohan en 1999, cuando el australiano sufrió un accidente en el circuito de Jerez que acabó con su carrera deportiva tras obtener cinco títulos mundiales consecutivos. Sete Gibernau supo aprovechar entonces su oportunidad y logró cuatro podios para finalmente concluir el campeonato en la quinta posición, lo que le garantizó su continuidad en el equipo de HRC junto a Alex Crivillé y el japonés Taduyuki Okada.
Primera victoria y subcampeonatos
Pero no fue hasta 2001, ya en su segunda temporada con la japonesa Suzuki, cuando Sete Gibernau consiguió su primer triunfo en el mundial, pero fue el único con esa marca japonesa, de la que se marchó en 2003 para recalar nuevamente sobre una Honda, pero esta vez en el seno del italiano Fausto Gresini, en el que consiguió los mejores resultados de su carrera deportiva y dos subcampeonatos mundiales consecutivos, 2003 y 2004.
Su compañero de equipo, el japonés Daijiro Kato perdió la vida en un accidente en el circuito de Suzuka (Japón) y Sete tuvo que asumir el papel de líder del equipo. Lejos de amilanarse en Suráfrica logró su primera victoria, que dedicó a su compañero fallecido, con la escudería nada menos que ante el todopoderoso campeón del mundo italiano Valentino Rossi.
Aquél fue el inicio de una temporada plagada de éxitos, en la que obtuvo un total de diez podios con cuatro victorias y finalmente se proclamó subcampeón del mundo de MotoGP.
La siguiente temporada Sete Gibernau se postuló como aspirante al título mundial de Rossi y, de hecho, fue el único que le plantó cara casi a cada gran premio, arrebatándole en cuatro ocasiones la primera posición, pero tuvo que conformarse nuevamente con la segunda plaza al final del campeonato.
Cuesta abajo
Lejos de mejorar su situación en 2005, ésta se estancó y tras un encontronazo con Rossi en Jerez en el que se dañó un hombro, dio la impresión de que el barcelonés ya no levantaría cabeza, como así fue, como tampoco con su cambio de moto para 2006.
Celebrado como el fichaje estrella de la marca de Borgo Panigale para 2006, los resultados no acompañaron a Sete, a quien le volvió a perjudicar la mala suerte con el grave accidente del Gran Premio de Cataluña, que se disputó en Montmeló, y que se saldó con una fractura de clavícula que de una forma u otra le acarreó problemas hasta el final de su peor temporada en la categoría reina del motociclismo mundial, ya que firmó un discreto decimotercer lugar.

 
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