El alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, aseguró hoy durante la comida celebrada con los dirigentes y plantilla del Real Oviedo que pone fin a las hostilidades entre ambas partes, que rectifica, reconoce sus errores y ofrece su apoyo a la entidad deportiva, dando por "absolutamente enterrada" la etapa anterior.
Así lo manifestó De Lorenzo durante su discurso con motivo del primer encuentro con el nuevo consejo de administración del conjunto de la capital del Principado, que preside Toni Fidalgo desde el pasado día 18, cuando fue elegido por la Junta General de Accionistas.
En apenas un cuarto de hora, De Lorenzo inició su alocución vaticinando una "nueva relación" basada en "el entendimiento y la cordialidad", y repasó lo que definió como las tres etapas que marcaron su vínculo con el club desde que accedió a la Alcaldía hace dieciséis años.
Recordó unas relaciones "casi fraternales" con la directiva presidida por Eugenio Prieto en la primera etapa, coincidiendo con el último ascenso del Real Oviedo a Primera, y en la que el Ayuntamiento aportó diez millones de pesetas para el fichaje del croata Robert Prosinecki.
A su juicio, dos "hitos" marcaron el "punto de inflexión" en la relación entre ambas partes, por un lado la propuesta y posterior empeño del alcalde en construir el campo de fútbol en la ciudad, lo que implicaba "echar abajo la operación urbanística" de Llanera, el lugar defendido por los entonces dirigentes futbolísticos como mejor escenario, y por otro la entrada de Eugenio Prieto en la escena política.
Según De Lorenzo, la presentación de Prieto como aspirante socialista en la lucha por la Alcaldía hizo que la entidad deportiva quedara "politizada", y añadió que a partir de ahí hubo una "confrontación frontal entre el Ayuntamiento y el club que ha cogido a la afición por medio".
"Cometí errores con el Real Oviedo en estos 16 años", matizó el primer edil, que añadió: "Me equivoqué y he pagado un precio altísimo, político y familiar".
Entre los desaciertos a los que aludió De Lorenzo, hizo hincapié en la situación por la que atravesó el equipo con los sucesivos descensos a Segunda B y Tercera, momento en el que entendió que una sociedad anónima deportiva "no podía salir adelante" con la deuda que tenía, pero admitió que eso "así es una sociedad anónima comercial".
Palabras de Fidalgo
Fidalgo respondió a las palabras del primer edil con una intervención en la que también abogó por el entendimiento, que sintetizó en que hay que "estar todos en la alineación" y "nadie en el banquillo".
El alcalde de Oviedo, el nuevo consejo de administración, el equipo técnico y la plantilla oviedistas compartieron una comida en la plaza de Trascorrales, en la que De Lorenzo obsequió a Fidalgo con un cuadro del ex jugador del Oviedo Herrerita, regalo al que el presidente correspondió con una camiseta del club que lucía el número 10 con el nombre del responsable municipal.
"Es el número de los cracks del fútbol. El que llevaron Pelé, Kubala, Puskas, Maradona, Zidane o el que luce ahora Ronaldinho. El que llevó Di Stéfano en el Millonarios y también el que se enfundaron, entre otros, Herrerita y Sánchez Lage", aseveró Fidalgo.
Dirigiéndose al alcalde, el presidente del Real Oviedo le dijo: "Queremos un alcalde diez que reparta juego y dirección, eche una mano en defensa y meta algún gol que otro".
Fidalgo, que apostó por "unir a todos los ciudadanos", insistió en las "plusvalías y el efecto multiplicador del fútbol en la economía local y en la autonómica".
"La corporación que presides ha sabido poner a esta ciudad como los chorros del oro, como las patenas de la catedral, y ganar escobas de oro en el ámbito europeo y ser un referente en la política municipal", concluyó el presidente, que dijo: "Pero nos falta, Gabino de Lorenzo, poner al club oviedista otra vez en primera".