La princesa Mary de Dinamarca ha abandonado el Hospital del Reino, en Copenhague, donde el sábado dio a luz a su segundo hijo, llevando en brazos a la niña y acompañada por su esposo, el príncipe heredero Federico, y ha insinuado que no será su último parto.
"Es sólo la segunda vez (que doy a luz)", ha declarado Mary, quien ha reconocido que este parto había sido "más fácil" que el primero y ha asegurado que estaba "llena de energía", aunque no ha querido pronunciarse sobre el nombre de la niña.
Mary, Federico y la pequeña han abandonado el hospital, en cuyo exterior les esperaban unas 2.000 personas, entre personal del centro y curiosos, para dirigirse en coche a su residencia en el palacio de Fredensborg, al norte de Copenhague. Allí les aguardaba el primer hijo de la pareja, el príncipe Christian, de 18 meses, que según Mary ya se refiere a su hermanita como "bebé".
La niña, tercera en la línea de sucesión al trono tras su padre y su hermano Christian, pesó 3.350 gramos y midió 50 centímetros.