«Él murió por intentar salvarla», explicaban ayer tres mujeres, minutos después de que un tren de Renfe segase la vida de dos personas en el paso a nivel ferroviario ubicado a pocos metros del cementerio de Sama, en Langreo. Se trata de María Teresa R. B., de 54 años y vecina del barrio langreano de La Joécara, mientras que el varón es Constante G. B., de 70 años, afincado es la localidad langreana de El Campo de la Carrera, en la zona rural del distrito de La Felguera.
El fallecimiento de ambos fue instantáneo, porque las lesiones que sufrieron fueron incompatibles con cualquier intento de salvar su vida, según apuntaron los servicios sanitarios que acudieron al lugar, que sólo pudieron certificar la muerte de ambas víctimas
El siniestro tuvo lugar alrededor de la una menos veinte de la tarde, cuando un convoy procedente de El Entrego y que se dirigía a Oviedo acababa de salir de la estación de Sama y había recorrido apenas unos doscientos metros. Mientras tanto, varios vehículos y peatones se habían detenido a ambos lados del paso a nivel con barreras. En ese momento, y según varios testigos presenciales explicaron a EL COMERCIO, apenas unos minutos después en el mismo lugar de los hechos, «vimos cómo una señora mayor, muy apurada, se dispuso a cruzar las vías. Varias personas le gritamos que no cruzase, que llegaba un tren», pero sin que la mujer diera muestras de haber oído las advertencias.
En ese momento, y con el tren ya casi encima, Constante «intentó sujetarla y eludir al tren», pero no pudo evitar que el convoy les alcanzase, «y los dos volaron por los aires». Una de las jóvenes que presenciaron los hechos comentó que «el señor murió por intentar salvar a la mujer», mientras que el conductor de uno de los vehículos que en el momento del accidente aguardaba a que se abriese la barrera del paso a nivel declaró que «no sé de dónde salió la mujer, pero al oír los gritos de dos chicas jóvenes miré, y ví cómo un señor de unos setenta años intentaba evitar que la mujer, un poco más joven, cruzase las vías. Pero el tren la arrolló, y se llevó con ella al hombre que la intentaba ayudar a salir de las vías».
Este testigo comentaba los hechos aún muy conmocionado y con la evidente angustia de haber presenciado en directo un accidente. De hecho, la impresión fue tan grande para varias de las personas que se encontraban en la zona que parte de ellas tuvieron que ser conducidas al centro de salud de Sama para tranquilizarlas.
Como consecuencia del accidente ferroviario, el tráfico por esa línea quedó interrumpido y se habilitaron servicios alternativos de autobús hasta que el juez autorizó el levantamiento de los dos cadáveres, aproximadamente a las tres y media de la tarde, si bien el convoy que había arrollado a las dos víctimas, al haber pasado completamente por la zona del siniestro, pudo seguir viaje hasta Oviedo, con sesenta personas a bordo, a las 13:36, según informaron fuentes de Renfe.
Mientras tanto, agentes del Cuerpo Nacional de Policía se hicieron cargo de la investigación de las circunstancias del siniestro, mientras que fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que gestiona esta línea ferroviaria, señalaron que también ha abierto una investigación para determinar si en el momento del siniestro las barreras del paso a nivel estaban subidas o bajadas.
A este respecto, fueron ayer varios los testigos que aseguraron que «las barreras funcionaron con normalidad, y ya estaban bajadas hacía unos minutos».
Quizá fuera este hecho, que las barreras llevasen varios minutos bajadas, el que hizo que la mujer se impacientase y pensase que le daba tiempo a cruzar, máxime si se tiene en cuenta que en la zona del siniestro el trazado es ligeramente curvo y desde el lado de la vía por el que comenzó a cruzar la visibilidad es muy reducida, por lo que presumiblemente no vio al tren hasta que lo tuvo encima.
Veterano punto negro
Este paso a nivel, cuyo trazado es anterior a 1960, es un punto negro desde hace muchos años, máxime desde que el crecimiento urbano de Sama hizo que varios edificios se situasen al lado de las vías por la zona del cementerio, por lo que el tránsito de vehículos y peatones es muy denso, lo que ha llevado a que se hayan producido varios alcances mortales. Esto ha llevado a los colectivos vecinales de la zona a protestar en numerosas ocasiones por su peligrosidad.
Además, en dicha zona hay cuatro pasos a nivel en menos de 4.000 metros de trazado ferroviario, todos ellos de similares características. Varios vecinos mostraron ayer en el lugar de los hechos que las barreras «impiden el paso de los coches, pero no el de los peatones, por lo que se puede cruzar en todo momento, de forma imprudente». Los vecinos también se han dirigido a Renfe y al Ayuntamiento de Langreo para solicitar que los trenes pasen por la zona «a menos velocidad». El concejal langreano de Seguridad Ciudadana, Julio César García, apuntaba ayer en el mismo lugar de los hechos que «en ocasiones no vamos lo suficientemente atentos, y ocurren estos accidentes».
Se da la circunstancia de que en el momento en el que ocurrió el accidente se estaba procediendo en Langreo al inicio oficial de las obras de soterramiento de las vías de Feve. Al término del acto público, el secretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, apuntaba que se hace necesario «trabajar para lograr otra vieja reivindicación, la de que se soterre también la línea ferroviaria de Renfe en Langreo», una petición apoyada desde hace tiempo por todos los partidos locales.