La reforma de la pesca fluvial aprobada por el Gobierno regional no acabará con la tradición de subastar el campanu, sino que lo trasladará a primeros de mayo. Así lo aseguró ayer la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, en la presentación de los cambios que supondrá la nueva normativa.
Lo que sí variará es el sentido de la subasta, pues ya no será la del primer salmón capturado como celebración de la llegada de los peces a los ríos asturianos, sino que se quedará en la mera comercialización de un ejemplar, más de un mes después de que los salmones entren en los cauces.
Los pescadores tendrán muchas menos oportunidades de pescar salmones, ya que se amplían considerablemente los plazos para la pesca sin muerte, al tiempo que se reduce a sólo tres los ejemplares que se puedan capturar a lo largo de la campaña. Y todo ello, en aras de preservar una especie que cada vez tiene menos presencia en los ríos asturianos, ya que la última temporada sólo contabilizó 356 capturas. Esta postura de protección es compartida desde la Feria del Salón de Cornellana, donde se subasta el célebre campanu. Su director, Alberto Tejada, indicó ayer que «la normativa impone muchas restricciones con el fin de proteger la especie, pero a la Feria no le afecta. Si no podemos celebrarla en marzo, cambiamos la fecha y la celebramos el 2 ó el 3 de mayo, cuando corresponda. Lo importante es que el salmón remonte el vuelo. Los ayuntamientos ribereños somos los primeros interesados y esperamos que el objetivo que se marca se cumpla».
Calendario complejo
La temporada 2010 de pesca del salmón comenzará la tercera semana de marzo y finalizará el 31 de julio. Hasta el 30 de abril será en la modalidad de sin muerte, al igual que entre el 16 y el 31 de julio. Del uno de mayo al 15 de junio se podrá pescar con todos los cebos cinco días a la semana (se descansa lunes y jueves), mientras que entre el 16 de junio y el 15 de julio será pesca con muerte a cucharilla de un solo anzuelo.
Los cupos de captura son de tres salmones por pescador y temporada, mientras que la talla mínima es de 45 centímetros de longitud. Aquí se incorpora una novedad, que es que a partir del 15 de junio no se podrán capturar salmones de más de 75 centímetros de largo, con el fin de preservar los ejemplares «con mayor carga reproductora en las partes altas de los ríos», indicó Fernández.
También se reducen los ríos en los que se permite la pesca. Se trata del Eo, Esva, Nalón (hasta La Figal), Narcea, Sella y Cares. Desaparecen de la lista de la última campaña los ríos Navia, Porcía, Purón y Piloña. En el Eo y el Deva la temporada de pesca será más breve, para ajustarse a los calendarios de Galicia y Cantabria.
La viceconsejera indicó que todas estas medidas pretenden «garantizar la presencia de los pescadores en los ríos asturianos a través de la conjugación de distintas modalidades de pesca y contribuir a la conservación y recuperación de una especie que pasa por un severo proceso de declive».
La norma también incluye cambios para la pesca del reo y la trucha, si bien el más significativo es que la primera semana y las dos últimas de la campaña serán sin muerte, con el fin de facilitar el desove de los peces.
Discrepancias
Pero esta reforma, que fue consensuada con las asociaciones de pescadores y los ayuntamientos ribereños afectados, no es del gusto de todos. El diputado popular Luis Peláez pidió ayer la dimisión de Belén Fernández por lo que considera una ausencia de planificación para el aprovechamiento sostenible de los recursos piscícolas, al tiempo que criticó que la normativa de pesca «demoniza» a los pescadores en lugar de gestionar.
El diputado popular sostuvo que la nueva normativa que regulará la pesca deportiva en los cursos fluviales asturianos podría concentrar esta primavera a 6.000 pescadores en los ríos asturianos en un sólo día y añadió que el cupo aprobado de tres salmones por pescador y temporada supone que 10.000 cañas podrían pescar 30.000 peces. Peláez solicitó desarrollar gestiones alternativas como el establecimiento de un cupo por cuenca y por río.
Las asociaciones de pescadores no están precisamente contentas con la normativa aunque, eso sí, se mueven desde la resignación de quien ve que «se ha llegado a un acuerdo intermedio», como mantienen desde la Sociedad de Pescadores Las Mestas, o el enfado total de la asociación El Esmerillón, que tras quedarse fuera de la negociación no ahorra en críticas contra la decisión, que describen como «la mayor chapuza que se ha redactado nunca en ningún ámbito». Dice Antón Caldevilla, su presidente, que «dejan sin poder pescar a nadie y obvian que el problema no es de los pescadores, sino que está en alta mar».