Hace poco más de un año que han puesto en marcha Sport Life Style en las naves nido promovidas por la Cámara de Comercio en el Parque Empresarial Principado de Asturias, ya han ampliado su nave por falta de espacio y tienen planes de que el negocio siga creciendo. «Este año lo hemos cerrado con 2,8 millones de euros de facturación y esperamos duplicar la cifra en 2010», explica el gerente de esta empresa que fabrica y distribuye bicicletas, Bruno Prieto.
SLS tiene dos líneas de negocio: la fabricación propia a través de la marca MMR, que compraron y reconvirtieron de los pies a la cabeza, y la distribución en exclusiva en España de las máquinas alemanas Cube. La combinación de ambas disciplinas ha permitido a esta empresa crecer, pero siempre con una idea en la cabeza: innovar. «Nuestra idea es crecer en los dos campos, pero también que MMR sea una marca como Orbea o BH», explica el director gerente de la firma.
Imagen de marca
No es un camino sencillo. Las marcas españolas siguen padeciendo cierto rechazo por el hecho de que sea un producto desarrollado en este país. Por eso, el esfuerzo de este equipo de siete personas se basa en conseguir «una gran calidad a un precio menor que el que ofrecen las marcas americanas. Nosotros diseñamos aquí el chasis de las bicicletas y luego las montamos».
Uno de los proyectos que esperan pueda auparlos al nivel de aceptación de otras marcas es el desarrollo de una suspensión trasera que solucione el problema clásico de este tipo de estructuras, las «interferencias» que se dan entre la transmisión de la bicicleta y la estructura de suspensión. «Es un sistema diferente a todos los que hay en el mercado. Cuando das pedales, la suspensión se mueve y se pierde fuerza. A veces, incluso bloqueas el sistema. Se trata de arreglar ese problema», explica Bruno Prieto.
Para conseguir llegar al objetivo, SLS tiene previsto aumentar el número de trabajadores en plantilla, que actualmente asciende a siete después de haberla casi duplicado desde sus inicios.
Conseguir hacer realidad el proyecto no sólo les permitiría contar con una innovación de la que carecerían el resto de sus competidores, sino algo mucho más importante para una marca que trata de hacerse un nombre en el mercado. Lo explica el director gerente de la firma. «Todo ese trabajo demuestra que hay algo más detrás de la firma, es un valor añadido de marca». Por ahora, la idea es hacer que el sistema funcione con aluminio, pero hay un segundo paso y es trasladar esa tecnología al carbono. «Es un proceso largo y costoso», reconoce Prieto.
Paralelamente, SLS intenta afianzarse en un mercado dominado por las marcas americanas en el que cada vez tienen más presencia las firmas europeas. Su trabajo, ampliar la red de distribución, siempre con centros especializados, ofreciendo un estándar de calidad muy alto. «Nosotros trabajamos con gamas desde los 500 euros hasta los 6.000. Nuestros precios son muy ajustados, pero tenemos una fiabilidad muy alta».
La importancia del diseño
Fiabilidad y diseño, porque, como reconoce Bruno Prieto, muchos clientes acaban decidiendo qué montura adquirir basándose en su aspecto. «Muchas veces da igual todo el trabajo de ingeniería que hayas hecho si no cuentas con un buen diseño», explica.
Por ahora, ya cuentan con unos 130 puntos de venta en toda España, 70 en los que venden las bicicletas alemanas Cube y otros 100 en los que comercializan los productos de MMR que ellos mismos diseñan. Algunos se solapan.
Sus planes para los próximos años pasan por ampliar las fronteras del negocio y comenzar a vender en Portugal y Alemania. «Por ahora, nuestra cifra de negocio es un 60% de Cube y un 40% de MMR. Queremos que las dos crezcan», explica Bruno Prieto.