
Con esta perspectiva trabajan las operadoras de telecomunicaciones, conscientes de que una profunda transformación se está operando en la demanda de las familias. El último informe de la OCDE apunta que el nuevo desafío a afrontar por las compañías reside, precisamente, en la extensión de la alta velocidad con un suministro de calidad, lo que ya requiere una inversión multimillonaria.
La OCDE ha constatado que no hay una solución universal para estos retos. Los países que han comenzado a facilitar el desarrollo de la red de fibra óptica han adoptado diferentes métodos. «Los gobiernos, las industrias y las autoridades locales deben colaborar hasta alcanzar un acuerdo», sugiere.
La Comisión Europea ha consultado con los países antes de legislar sobre esta materia, en una norma que se publicará el próximo mes de noviembre. Y el regulador de cada uno de los Estados se ha dirigido a los operadores afectados para preguntarles su opinión. Por primera vez, la española Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y las principales compañías del sector han expresado ideas coincidentes. El mejor desarrollo se producirá si se adopta una pauta distinta para las diferentes zonas.
La pasada semana, en Santander, en los tradicionales encuentros celebrados en la Universidad Menéndez Pelayo, lo propuso Telefónica y lo refrendó la CMT: «hay que buscar trajes adecuados a cada situación». La regulación se aligerará en aquellos mercados -los de demanda intensiva- donde existe competencia real entre, al menos, dos operadoras con redes propias. En estas zonas se fomentarán los acuerdos comerciales voluntarios. Eso significa adoptar el modelo de los móviles virtuales que, tras ser fuertemente cuestionado por las compañías de mayor arraigo, ha probado tener un interesante potencial de desarrollo.





