Tal y como estaba previsto, parte de los colaboradores de Mario Menéndez se desplazaron estos días a la cueva del Buxu (Cangas de Onís) para extraer muestras suficientes sobre los colorantes de arte rupestre hallados en este yacimiento con el objeto de compararlos con los tintes utilizados en la caverna riosellana de Tito Bustillo, donde en la actualidad desarrolla labores de investigación Rodrigo de Balbín.
Fue el arqueólogo José Manuel Quesada el encargado de recoger el pasado lunes la muestra de colorante utilizada en la cueva del Buxu, que será analizada este mismo trimestre en los laboratorios de la UNED para tratar de ratificar dicha teoría.
En Collubil
Otro de los retos que se ha marcado este equipo es estudiar el ciclo económico anual de los cazadores de la vega del Sella y para ello, explicaron, será necesario investigar más de una gruta de la zona. Por eso, en octubre, por primera vez después de las investigaciones realizadas en el siglo XIX por Justo del Castillo, parte del equipo se desplazará a la cueva de Collubil (Amieva) para realizar labores de limpieza y excavaciones y tratar de explicar cómo fue la vida de los cazadores del Paleolítico Superior (magdalenienses).





