La técnica es similar a la empleada el pasado noviembre en un paciente con pseudoartrosis y al que le transfundieron células madre en su lesión ósea con la intención de que éstas contribuyan a regenerar una zona que se resiste a otro tipo de tratamientos médicos y quirúrgicos. El mismo proceso se había aplicado meses atrás a pacientes con infartos coronarios, de los que se llevan hechos cuatro en total.
La intención ahora es aplicar esta técnica a otras patologías, entre ellas, los infartos cerebrales. La técnica consiste en transfundir en la zona dañada células madre del propio enfermo, extraídas de su médula ósea. Se confía en que este material logre una mejor recuperación del paciente.
En el caso de las embolias, el método empleado es muy similar al utilizado con los coronarios. Se extraen células de la médula ósea del enfermo (una muestra de entre 40 y 50 centímetros cúbicos) para luego transfundirlas en la zona del cerebro que haya quedado dañada. El material de la médula ósea se extrae mediante una punción a la altura de la zona de la cadera (donde la cresta ilíaca). Posteriormente, es procesado en el laboratorio de Terapia Celular del hospital. A través de un minucioso y complejo proceso que se prolonga durante tres horas, se separan las células mononucleares (entre 100 y 150 millones) del resto. Esta muestra, cuyo 3% corresponde a las llamadas células madre, se deposita, a través de un catéter, en la arteria cerebral lesionada.
Los neurólogos confían en que la infusión de células madre del propio enfermo, que se realiza entre cinco o nueve días después del infarto cerebral, contribuya a recuperar parte del área afectada por el ictus. No se trata de regenerar toda la zona dañada por el trombo, sino aquella que los neurólogos denominan «zona de penumbra».
El protocolo de este ensayo clínico fue elaborado por el Servicio de Neurología del Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, que también proyecta iniciar tratamientos similares a los que pondrá en marcha la Unidad de Trasplantes y Terapia Celular del Central. Los ensayos en infartados cerebrales tendrán como protagonistas a veinte pacientes asturianos que hayan sufrido una embolia cerebral. El HUCA tiene también en cartera otros proyectos con células madre: uno para lesiones del talón de aquiles y otra para fístulas digestivas.





