
Las trabajadoras de La Camocha se dirigen al interior de la mina / PALOMA UCHA
Seis trabajadores de Mina La Camocha iniciaron cerca de las once de la noche un encierro en el pozo gijonés para exigir al Ministerio de Industria que cumpla los compromisos adquiridos el 27 de septiembre pasado, que pusieron punto final a otro encierro, el que mantuvieron durante once días los ocho miembros del comité de empresa por el retraso en el cobro de los salarios y la incertidumbre sobre su futuro ante el previsto cierre de la mina el 31 de diciembre, ahora ya efectivo.
«Es terrible que tuviéramos que encerrarnos entonces para que firmaran un documento y que, cuatro meses después, tengamos que volver a hacerlo para que cumplan lo firmado», declaró anoche a este periódico Fernando Gómez, presidente del comité de empresa de La Camocha tras la asamblea celebrada minutos antes a la entrada del pozo.
Los trabajadores fueron convocados tras el fracaso de la reunión mantenida la tarde del miércoles en Madrid por miembros de las federaciones mineras del SOMA-FIA-UGT y de la FM-CC OO con Ignasi Nieto, secretario general de Energía. Los representantes de los trabajadores exigieron el pago de las nóminas adeudadas de noviembre y diciembre y la paga de Navidad, ya que el ministerio se comprometió a hacerse cargo de sus salarios hasta su recolocación en Hunosa.
Nieto alegó que la apertura del proceso concursal de la sociedad por el Juzgado de lo Mercantil de Oviedo, solicitado por Mina La Camocha al encontrarse en quiebra, impide a la Administración abonar los salarios. Los dos sindicatos mineros acusan a Industria de «falta de voluntad política» para resolver la situación. «Llevamos 90 días sin cobrar, y no hay sensibilidad alguna hacia lo que están pasando nuestras familias», denunció ayer el propio Fernando Gómez.
Antes de la asamblea, los trabajadores se desplazaron a Oviedo por la mañana para manifestarse ante la sede de la Delegación del Gobierno. Y a última hora del día decidieron algunas de las movilizaciones que llevarán a cabo en los próximos días, al margen del encierro de seis trabajadores en la octava planta del pozo de San Martín de Huerces como medida de presión ante el Gobierno. «Es un encierro con todas las consecuencias», añadió Gómez, que en esta ocasión no formará parte de los mineros dispuestos a permanecer a 560 metros bajo tierra «hasta que se cumplan los acuerdos».
Concentración
En el grupo de encerrados hay dos miembros del comité. «Los demás seguiremos fuera intentando buscar una solución y atentos al proceso concursal, porque tenemos muchos trámites administrativos que cumplir en unos plazos concretos», explicó el representante de los trabajadores.
La asamblea volverá a reunirse hoy para convocar nuevas movilizaciones. No se descarta una manifestación mañana sábado en Gijón, y es ya segura una concentración el mediodía del domingo a la entrada del pozo. «No podemos dejar pasar ningún día sin mostrar nuestras exigencias mientras nuestros compañeros estén en el pozo», explicó Fernando Gómez. También en septiembre, durante el encierro anterior, tuvo lugar una concentración ante la mina en la que numerosos vecinos de Gijón mostraron su solidaridad con los 146 trabajadores que componen la plantilla de La Camocha. Aunque la situación es ahora diferente, las reivindicaciones siguen siendo las mismas.