EDUARDO MOGA BAYONA
CRÍTICO LITERARIO

-¿Es fácil hacer crítica literaria?
-Es tan fácil o tan difícil como cualquier otra actividad humana: depende de los conocimientos y la aptitud que se posean, del tiempo que se le dedique, de la complejidad del objeto sobre el que recaiga y de las circunstancias que rodeen su ejercicio. Digamos que para alguien que ama la literatura, que lee con atención y que dispone del instrumental retórico adecuado, no resulta una tarea especialmente difícil.
-¿Cómo ve las críticas de sus obras?
-Suelo verlas con cierta distancia y con algún escepticismo, aunque sean favorables. A menudo tengo la sensación de que no están hablando de mi libro, de que tratan de alguien que no soy yo. Además, suelen ser parciales, es decir, sólo atienden a determinados aspectos del texto, los que mejor se ajustan a la lente del crítico. Pero eso nos pasa a todos, también a mí cuando reseño. En cualquier caso, las agradezco todas.
-¿Con qué finalidad escribe las críticas?
-Para compartir con los demás el placer que me ha proporcionado un libro: me gusta hablar de lo que me gusta. Y creo que esa es una de las grandes finalidades olvidadas de la crítica: despertar el entusiasmo por la literatura.
-¿Y poesía?
-No puedo no escribir. Lo necesito para vivir, para vivir más, para intensificar la sensación de que estoy vivo o para escaparme a la opresión de la muerte.
-¿A qué ha renunciado para poder escribir?
-He renunciado a un cierto sosiego. Escribir y publicar es exponerse, desnudarse y, por lo tanto, arriesgarse a recibir las críticas -e incluso el desprecio- de los demás. Tampoco me resulta pacificadora la creación. Cuando me siento a escribir, me peleo con el papel, es decir, me peleo conmigo mismo.





