
No existen modelos estándar de órgano. Acitores y su equipo trabajan realizando modelos a la medida de lo que exigen sus clientes. No sólo en lo que se refiere al espacio que van a ocupar, sino también en cuanto a las características musicales del mismo. «Los órganos se hacen a medida del espacio que van a ocupar, en este caso el coro de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. Pero no trabajamos con modelos prefabricados, sino que nos adaptamos a las exigencias de cada cliente, aunque aquí la última palabra la tiene 'don dinero'», añadió.
Para llevar a cabo tan especializada tarea, los miembros de la Fundación Avilés Conquista Musical contaron con la colaboración de una de las personas que más han insistido para que la iglesia avilesina cuente con uno de estos instrumentos: el director del Conservatorio municipal 'Julián Orbón' José María Martínez. «Hemos pedido que se haga un órgano que sirva para dar conciertos pero también para la enseñanza», aseguró José Luis Rodríguez, presidente de la Fundación.
El constructor del instrumento fue un poco más específico. «Es un instrumento de carácter más bien sinfónico, con un estilo similar al de los órganos de la segunda mitad del siglo XIX, pero con elementos modernos», matizó.
La descripción no dice mucho de las posibilidades que ofrecerá a los músicos que se pongan delante de su consola. «Lo que permitirá este órgano es tocar las composiciones para órgano que van de los siglos XIII o XIV hasta las composiciones actuales. Es un órgano todoterreno», afirmó el organista.
Porque no todos los órganos que existen ofrecen la versatilidad interpretativa de esta máquina en construcción. «En el órgano que hay en la Catedral de Oviedo no se pueden tocar, por ejemplo, las composiciones de J. S. Bach», explicó Federico Acitores, quien lleva 25 años ligado a la construcción de estos instrumentos musicales. Su trayectoria profesional comenzó como lo hacían otras muchas en aquella época, «de aprendiz. Estudié música, que para mí es una pasión como otra cualquiera. Luego me metí en un taller como se hizo toda la vida para aprender como se construía un órgano», explicó.
¿Y cómo se construye un órgano? «Pues como toda la vida. No hay escuelas en las que se enseñe esta profesión. Lo que se hace es ir construyendo partes, la infraestructura, la mecánica, que van haciendo de forma paralela. Lo último que se construye es el mueble», afirmó Acitores.
Antes de trasladar el órgano a Avilés los integrantes del taller palentino deberán montarlo y probarlo para verificar que todo está a punto para el viaje. «Se construye, se monta y se prueba en el taller. Cuando verifiquemos que todo está bien lo desmontaremos y lo trasladaremos por piezas a Avilés, donde lo montaremos en el espacio que hay reservado para él», explicó el constructor.
Un espacio de unos nueve metros de alto, tres de ancho y dos de profundidad. «Estará en la tribuna del coro. La idea es que tape el ventanal central dejando libre el rosetón principal, ganando en estética y en luminosidad», explicó el constructor.
El aspecto exterior que tendrá el órgano de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery no diferirá demasiado del de otros órganos con muchos más años de historia. No tanto sus elemento interiores, tal y como explicó su constructor. «El órgano funciona con viento, como los de toda la vida. Lo que cambia es la forma de insuflarlo. Éste ya no funciona con pedales, sino con turbinas, es una tecnología más moderna».
Otro de los elementos del órgano que remiten a tiempos actuales es la electrónica. Un campo en el que este tipo de instrumentos han avanzado a pasos agigantados. «Hemos construido uno para Barcelona que se puede tocar desde la consola del órgano o desde una del tipo 'Bluetooth'. Incluso se puede tocar por internet, aunque este tipo de órgano no es más que una curiosidad. El de Avilés lleva una electrónica muy moderna. No es como el de Barcelona, pero permite hacer unas 7.000 combinaciones diferentes», explicó Federico Acitores.
Proceso
La idea de contar con un órgano de estas características en Avilés lleva muchos años fraguándose. Una de las primeras y más insistentes voces en pedir este instrumento musical fue José María Martínez, pero hacía falta que alguien recogiese su guante. Y ahí es donde entraron en juego los miembros del Rotary Club de Avilés. «La idea surgió bajo la presidencia de Cándido González, que acogió con agrado la iniciativa de Chema Martínez. Supongo que tiene una gran afición a la música porque participa en todos los eventos musicales que se organizan en Avilés. Luego llegaron otros presidentes del club, como José Gutiérrez y Paco García, que siguieron con la idea. Luego la idea llegó a mí ya bastante rodada y será Pilar del Pozo, la próxima presidenta del Rotary, la que se encargue de finalizarla. Pero hay más personas implicadas en este proyecto, como Armando Arias, que ha colaborado muy activamente en el proceso», explicó José Luis Rodríguez.
Financiación
Los miembros del taller palentino en el que se está construyendo el órgano trabajan sobre un presupuesto que ronda los 480.000 euros. La Fundación Avilés Conquista Musical han conseguido recaudar hasta la fecha algo más de la mitad. «Estamos barajando varias ideas que nos permitan recaudar el dinero que nos falta. Pensamos en la opción de la suscripción popular pero, aunque cada avilesino nos diera un euro, lo que ya es difícil, sólo tendríamos 80.000», afirmó José Luis Rodríguez.
Por eso, han pensado en otras iniciativas de las que puedan conseguir mayores cantidades. «Hemos pensado en hacer una subasta de arte implicando a artistas locales aunque, por ahora, es una idea a desarrollar», aseguró José Luis Rodríguez.
Otra de las opciones es la de implicar a las principales empresas de la comarca. «Para una empresa de cierta entidad donar 500 ó 600 euros no supone demasiado, más cuando esta cantidad les va a desgravar. Lo que tenemos que conseguir es la implicación de las grandes empresas de la comarca. Hay que tener en cuenta que esta es una obra que les va a superar en el tiempo, que va a estar ahí cuando ellos se vayan», explicó José Luis Rodríguez.
Hasta ahora la Consejería de Cultura, el Ayuntamiento de Avilés, CajAstur y particulares y empresas de la comarca, «que muchos ni siquiera conocen», han realizado ya sus aportaciones, «algunas de ellas muy generosas», concluyó Rodríguez.





