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GUSTAVO BUENO FILÓSOFO
«No se harán ciudadanos con canciones de Joaquín Sabina»
Gustavo Bueno conversa sobre 'La fe del ateo' antes de la conferencia que hoy ofrecerá dentro del Aula de Cultura de LA VOZ
19.02.08 -

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«No se harán ciudadanos con canciones de Joaquín Sabina»
FILÓSOFO. Gustavo Bueno ofrece esta tarde una conferencia en el Aula de Cultura de LA VOZ. / M. ROJAS
El Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS acoge hoy, a partir de las 20 horas en el Auditorio de la Casa Municipal de Cultura una conferencia del filósofo Gustavo Bueno sobre su último libro: 'La fe del ateo' (Ediciones Temas de hoy). Antes de la charla, conversamos con el autor sobre su nueva obra.

-Al acercarse a 'La fe del ateo' uno piensa en la cita: «El siglo XXI será cristiano o no será». ¿Nace el texto de esa inquietud?

-Está escrito desde una perspectiva antropológica. Miro la religión desde una perspectiva histórica y cultural. La religión es un hecho importantísimo, como puede ser la música. Mi perspectiva es neutral y explico las implicaciones que tiene para la humanidad.

-Entonces cabe preguntarse el por qué o para qué de la religión.

-Es una pregunta fundamental. Yo la planteo criticando las opiniones contrarias, con el método dialéctico. Hay muchos autores, que mantienen que la religión debe ser extirpada oque defienden que el fin de la religión librará a la humanidad de todos sus problemas. Defienden que el cristianismo es una lacra para la ciencia y el progreso de la historia moderna, piensan que el cristianismo es una reliquia y debe terminar. Pero son argumentos falsos. Demuestran una ignorancia histórica fundamental. La ciencia moderna se inició con la revolución copernicana. Copérnico era un canónigo y la Iglesia no se opuso a la revolución copernicana. Hubo cuestiones más complicadas, como Galileo y su oposición, pero el problema con Galileo era que ponía en duda cuestiones más trascendentales para la Iglesia como era la Eucaristía. Hay muchos más ejemplos. O sea, decir que el cristianismo se opuso a la ciencia es tan absurdo que es un suspenso en primero de Historia del Pensamiento. Después de esto, cabe la pregunta: la función de la religión. Yo la abordo en mi libro 'El animal divino', donde indico que existen varios tipos de religión. Es una cuestión que desborda los límites de la conferencia.

-Al leer 'La fe del ateo', usted plantea que las tensiones actuales entre Iglesia y gobierno nacen de la defensa de una idea de la libertad en el cristianismo frente a unos conceptos totalitaristas.

-Es la historia del asunto. La idea del ciudadano libre es de San Agustín que, en 'La ciudad de Dios' defiende la libertad frente a un Estado, el romano, que era despótico. Las ideas de San Agustín trascienden a la Iglesia. La Revolución francesa formula una idea de ciudadanía que busca un enfrentamiento con el Antiguo Régimen y también con la Iglesia. Existe una idea central que es insidiosa: plantear las llamadas religiones del libro: Islam, Judaismo y Cristianismo, cuando no tienen nada que ver entre sí. Y, además, existen más religiones con un libro sagrado. Así se disimulan las diferencias entre Cristianismo e Islam. El primero estimuló la ciencia pero el Islam sólo aportó mientras bebió de la filosofía y ciencia griegas. Después de Averroes, que me digan un musulmán que haya hecho una aportación científica importante. Lo lamentable es que todos estos asuntos se simplifican y que salga un político pensando que dice cosas progresistas y, en realidad, es un baboso. Intento que la gente sepa de lo que se habla.

-De ahí su crítica a Educación para la Ciudadana. ¿No hacía falta esa asignatura para hacer ciudadanos y sí más Filosofía, Historia, Física, Matemáticas...?

-Por supuesto. Y también Religión. No se puede creer que se harán ciudadanos a base de canciones de Sabina y Víctor Manuel. Ni hablar. Ciudadano es un concepto que viene de Europa, pero vacío porque se asocia a nación. La ciudadanía como concepto político nació en Roma. No existe un ciudadano en absoluto, sino que se vincula a una nación. El problema es que en España se defiende la existencia de varias naciones y habrá varias ciudadanías, con un riesgo de balcanización. Si la ciudadanía es española, es diferente a las otras. Por eso, los libros son tan vaporosos. Se habla de coexistencia, pero eso es ética. O temas de urbanidad y buenos modales. No de ciudadanía.

-¿Eso es un riesgo para la racionalidad en política?

-Sí, en la medida en que se basan en principios erróneos, en el krausismo. El krausismo es un pensamiento secundario en Alemania y que, en España, Sanz del Río y toda esa secta de la Institución Libre de Enseñanza divulgó. Incluso Sanz del Río plagió a Krauss. En mi libro 'Zapatero y el pensamiento Alicia' diagnóstico el pensamiento de Zapatero y se ve claramente la influencia del krausismo en su forma más vacua, con un teísmo muy ligado a la masonería.

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