
«Asturias no es la primera comunidad autónoma que tiene un problema de 'lengua azul'. Desgraciadamente, la enfermedad nos ha entrado por el Sur de España y tenemos una red de alerta que está funcionando en coordinación con las comunidades autónomas y no ha sido criticada hasta la fecha absolutamente por ninguna comunidad autónoma ni por ninguna organización agraria, y que ha sido además valorada muy positivamente por la Unión Europea», empezó la ministra, que zanjó rápidamente: «Ni el Ministerio ni la comunidad autónoma se merecen una crítica que no casa con la realidad. Tienen que pensar que es una enfermedad que se transmite por un mosquito. Y no podemos restringir la libre circulación de mosquitos en nuestro país ni en la Unión Europea».
«Lo que sí podemos», prosiguió la titular de Agricultura, «es actuar inmediatamente en el momento en que se detecta cualquier síntoma, y así lo hemos hecho».
La ministra detalló los primeros pasos seguidos ante dos casos de 'lengua azul' detectados en Llanes este fin de semana: «Detección rápida de la enfermedad y reunión automática para marcar las zonas de aislamiento por prevención de otras de cabañas». Así, dijo, se ha actuado de forma rápida y eficaz, tanto en lo referente a medidas de prevención como de vacunación.
La ministra destacó que Asturias dispuso en muy poco tiempo de las dosis para poder iniciar el proceso de vacunación y que eso es «lo más ventajoso en situaciones como ésta» y que «España ha sido el primer país europeo en disponer de vacunas» para enfrentarse a la 'lengua azul'.
Desinfectantes gratis
El Principado inició ayer la vacunación del ganado ovino en las dos localidades de Llanes donde se encontraron las dos reses afectadas por la enfermedad de la lengua azul. Así lo confirmó la dirección general de Ganadería en una reunión informativa que mantuvo con representantes de los sindicatos ganaderos. Y empiezan por el ovino porque, según explicaron, «es el más susceptible de contraer la enfermedad», según explicó la secretaria de Organización de UCA, Alicia Bernardo.
De esta forma, continuarán vacunando a las ovejas por las dos Peñamelleras, Ribadedeva y Cabrales. Así, hasta completar los veintiún municipios a los que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Gobierno regional abrieron anteayer la zona de restricción y vigilancia. Sólo cuando terminen con este proceso, «iniciarán de nuevo a vacunar a todo el ganado vacuno y caprino de la región controlada». Mientras tanto, las dosis que suministra el Ministerio de Agricultura seguirán llegando a la región hasta cubrir las necesidades.
En principio, la idea del Principado es «mandar a los ayuntamientos bandos con información a los ganaderos para que sepan cuando tienen que reunir el ganado para realizar la vacunación», explica el secretario general de COAG, Óscar Sirgo.
Los ayuntamientos contarán también con sus propias armas para hacer frente a los mosquitos. El Principado repartirá la próxima semana por todas las oficinas responsables de ganadería de cada municipio desinfectantes que los ganaderos podrán utilizar de forma gratuita. Así, si los profesionales del sector quieren trasladar sus reses a una feria o similar, deberán aplicar estos insecticidas. En catorce días, se acercarán los técnicos del Principado para realizar los análisis a las reses que se van a trasladar y, 48 horas más tarde, recibirán los resultados. Si el animal es apto, los pastores recibirán una documentación sellada indicándolo.
«Varapalo económico»
Unas medidas gratuitas que, a pesar de todo, «podrían suponer un varapalo económico importante para todos los ganaderos», asegura el secretario general de Asaja, Ramón Artime, que habla de los trastornos que pueden causar en el movimiento de las reses y en la venta: «Si seguimos con estas historias, no vamos a dar las terneras ni regaladas y vamos a sufrir mucho económicamente», afirma. Eso sí, el Principado no dudó en recordarles que si el destino de los animales es el matadero «no hará falta ningún análisis».
Las dudas que tienen ahora los ganaderos se refieren a cómo de rápida será la respuesta del Principado en lo que a la vacunación se refiere. «Lo que está claro -explica Óscar Sirgo- es que no hay gente suficiente como para vacunar a todas las reses afectadas por la zona de vigilancia». De hecho, apunta Ramón Artime, «creo que han tenido que contratar veterinarios para cubrir todas las necesidades».





