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El Sporting pudo con todo
Dos goles de Míchel y Pedro permiten a los rojiblancos superar al Tenerife, a las primas y al arbitraje. La Primera está más cerca

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El Sporting dio un paso de gigante y un golpe de autoridad al ganar en el Heliodoro, donde pudo con todo, gracias a dos golazos de Míchel y Pedro. Los rojiblancos superaron a un rival primado con una fórmula antideportiva y supieron capear el temporal de un arbitraje tendenciosamente casero.

El partido comenzó con poco ambiente. Sólo hubo tímidos aplausos para el recuerdo de Rommel Fernández, en el decimoquinto aniversario de su fallecimiento. El poco público local apenas se notaba y los cerca de 400 rojiblancos diseminados por las gradas hacían desesperar a los seguidores tinerfeñistas.

Oltra cambió el estilo de su equipo respecto al previsto, pero con el mismo dibujo, aunque aplicó un dispositivo más ofensivo, con una posición adelantada de sus jugadores. Héctor suplió al lesionado Clavero y Longás asumió el papel de organizar el juego, con Nino y Arruabarrena como referencias en la delantera.

El Tenerife salió fuerte y los rojiblancos dieron muestras de verse presionados en los primeros compases. Los 'chicharreros', con un ritmo alto, hacían que los rojiblancos se defendieran sin contemplaciones y cayeran en imprecisiones en el pase, en una fase en la que el viento jugaba a favor de los visitantes.

El extremeño Ceballos Silva empezó a mostrar unos absurdos e innecesarios tintes caseros. En un fuera de juego señalado por su auxiliar a Arruabarrena dejó seguir el juego, con apuros para Jorge. Y en la primera falta del partido amonestó a Iván Hernández, en un derribo a un contrario, que no era para tanto.

El Tenerife se perdía en sus propias prisas, con un juego demasiado revolucionado por los incentivos. Pudo marcar el conjunto local, en un despiste defensivo, pero Nino, que recibió un balón rechazado, lo estrelló en el larguero.

El Sporting frenó un poco el ímpetu de su oponente al intentar estirar las líneas, con cierto equilibrio en el juego por primera vez en lo que iba de partido. Además, llego el primer golazo. Pedro controló en la zona derecha, dejó el balón a Kike Mateo y el murciano mantuvo la circulación a Míchel, quien sorprendió a Navas con un potente disparo pro la misma escuadra superior izquierda del portero local. Fue la mejor forma de frenar al Tenerife, porque a partir de este momento, los jugadores del conjunto 'chicharrero' aumentaron sus imprecisiones, a la vez que el Sporting ganó en consistencia, con un estilo práctico.

Antes del descanso llegó el segundo tanto. Otro avance del conjunto gijonés por la zona derecha acabó con un rechace de Sicilia a Pedro. El interior gijonés no se lo pensó y metió el balón por la escuadra superior derecha de Navas. El partido parecía sentenciado. Los locales perdieron a sus pocos aficionados bulliciosos, porque en el descanso abandonó el estadio el denominado Frente Blanquiazul.

El Tenerife, que empezó con el viento a favor, mostraba un estilo sin ideas en su juego, con reiterados servicios al área gijonesa, en busca de algún rechace o una segunda jugada, con Arruabarrena como destinatario. A Oltra no le dio mucho resultado la incorporación de Cristo, primero en la banda derecha y luego en busca del balón por el centro o por la izquierda, sin tino.

Disciplina posicional

El encuentro se convirtió en un monólogo, con centros tinerfeñistas muy reiterativos, con ventaja siempre para la zaga rojiblanca y con el punto de mira desviado en los lanzamientos. La ausencia de Sastre durante cuatro minutos ni se acusó, por la disciplina posicional de los rojiblancos, que empezaban su trabajo de presión en los delanteros.

Preciado buscó garantías con la entrada de Raúl Cámara en el lateral derecho, para adelantar a Canella al puesto de Diego Castro. Luego dio paso a Barral, al tener Pedro alguna complicación física. Kike Mateo pasó a la banda derecha. El partido había entrado en la fase final, en la que el Sporting llevaba el peso, aunque sin llegada a la zona de Navas. Unas veces por acierto de los defensas rivales y en otras por la pasividad del árbitro, que permitió todo tipo de dureza sobre Bilic.

En el último cuarto de hora, el equipo local se encontró con las protestas de sus aficionados, sobre todo con Santos, quien apenas aportó algo al equipo, en la fase de mayor nerviosismo. Preciado dio más rapidez a la banda derecha al dar entrada a Luis Morán, en lugar de un agotado Kike Mateo. El tramo final del encuentro fue relativamente cómodo para los rojiblancos, ante un rival desdibujado, con prisas y sin ideas, para culminar la victoria que reafirma al Sporting en el tercer puesto, compartido ahora con el Málaga, tras su derrota ante el Nástic, y mete presión a la Real Sociedad.

El partido no fue bueno, aunque los extraordinarios goles de Míchel y Pedro marcaron la diferencia y proporcionaron al equipo la tranquilidad necesaria para amarrar un triunfo muy importante. El ascenso está más cerca, pero todavía faltan cinco peldaños, como máximo.

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