
En concreto, se trata de las construcciones situadas en los números 6 y 8 de la citada vía y que se encuentran en un evidente estado de deterioro. Incluso en una fecha más cercana, como noviembre de 2001, fue necesaria la intervención de los bomberos ante el hundimiento de uno de los edificios y el riesgo que presentaba para los vecinos.
Los plazos de obligado cumplimiento en la notificación de los expedientes han sido la principal causa del retraso. En este caso, la odisea burocrática se inició en 1991, cuando el Ayuntamiento ordenó a la propiedad que llevase a cabo lo que entonces sólo eran unas obras necesarias para el adecuado mantenimiento del inmueble.
A partir de ahí, comienzan los problemas, ya que, al no estar localizable, el proceso informativo se complica y se debe cumplir un rosario de notificaciones en los domicilios conocidos y disponer a la vez de la confirmación de la imposibilidad de localizar a la persona buscada. Posteriormente, un sistema tan garantista como el español obliga a la publicación de anuncios en boletines oficiales y plazos de espera para confirmar que la administración se ha esforzado al máximo para tratar de localizar al propietario. Por ejemplo, sólo para confirmar la declaración de la ruina (evidente para quien pase por la calle de La Magdalena) aún deben pasar un mes desde la publicación del anuncio en la publicación del Boletín Oficial del Principado de Asturias la pasada semana.
Ahora, si la propiedad no interviene, el Ayuntamiento podrá redactar un proyecto de demolición (valorado en 6.970 euros) e iniciar los trámites para su ejecución. Será la administración pública quien asuma su importe, además del coste de los trabajos. Posteriormente, se tratará de localizar a los propietarios para que se hagan cargo de los gastos. Aunque, habida cuenta de lo sucedido hasta el momento, todo indica que ese dinero será aportado por las arcas municipales.
Inspección
Por otra parte, los técnicos del Ayuntamiento tienen previsto iniciar hoy la inspección del edificio número 4 de la calle de La Libertad, donde el pasado miércoles se produjo el hundimiento de una habitación. Desde entonces, el inmueble se encuentra precintado por la Policía Local para evitar que se produzcan nuevos accidentes. Lo más posible es que la visita sea el primer paso para la declaración del estado de ruina del inmueble.
El Plan General de Ordenación Urbana obliga a mantener la fachada del edificio, mientras que el interior puede ser vaciado y reconstruido totalmente por su propietario.





