
De formación clásica, tras concluir sus estudios de piano, Mastretta ha tocado todos los palos armónicos, ya fuera en sus principios como técnico de sonido, tras la formación por finales de los 80 de 'Las manos de Orlac' -pop y rock fusión-, en las citadas bandas sonoras cinematográficas, o incluso mediante su incursión en la música de los desfiles de moda. Y en el pentagrama de la sesión hubo guiños para todo, mientras Mastretta soplaba el clarinete, se colgaba el acordeón, bailaba en cuclillas o animaba con palmas.
La conjunción de las piezas, en las que respiraban los instrumentos tanto individualmente como al servicio del diálogo con el resto, es un producto maduro. Las partituras parecían concebidas en esos términos, dispuestas para el esmalte del piano, el rumor y/o la contundencia de la percusión, el hilo complementario del violonchelo y el violín, el eco sordo del viento alcanzando cimas en la trompeta de David Herrington o el cristal fino de la guitarra de Novoa.
Diversión
¿Música popular?, ¿música orquestal?, ¿música de vanguardia? La respuesta interpretativa que ofrecieron Mastretta y sus músicos, es que no creen en los conceptos excluyentes. De los esbozos del jazz a los adagios. Se divirtieron y divirtieron al público -medio aforo-, con enorme talento en la improvisación y la ejecución.





