-En la asamblea hablaba de que el Gobierno no ha puesto en marcha medidas para orientar y reactivar la economía, asumiendo como premisa la contención del gasto corriente, y que ésta una iniciativa de la que también debería tomar el Principado. ¿Incurre en gastos excesivos?
-Cualquier administración, del ámbito territorial que sea, debe tener como premisa, a la hora de elaborar sus presupuestos, que los gastos corrientes no superen las fuentes de ingresos, evitando así caer en un círculo vicioso de continuo endeudamiento en capítulos que, a la larga, nunca van redundar en futuras fuentes de riqueza y bienestar social, ahogando las cuentas públicas. Los presupuestos han de ser ponderados e inversores y más en situación de crisis como la actual. Se deben tomar medidas tendentes a facilitar e impulsar la actividad empresarial. Ésta es la mejor y única receta, ya que la actividad empresarial es el origen y la raíz de la creación de riqueza, que posibilita la recaudación de todo tipo de tributos, siendo el sostén de la sociedad del bienestar.
-Decía también que confía en que los grupos parlamentarios consensúen las cuentas públicas.
-Espero que aprueben una ley de presupuestos que en la medida de sus posiblidades coadyuve la reactivación económica y evite situaciones como las que vivimos, recurriendo a créditos extraordinarios. De entre todas las partidas presupuestarias resaltaría la sanidad, donde se hace necesario un debate público, realista y responsable sobre las posibilidades de Asturias en esta materia, en el que se defina qué sanidad podemos pagar y permitirnos.
-¿Qué espera de la reforma del Estatuto?
-Pido responsabilidad a los partidos políticos mayoritarios embarcados en la reforma y que pacten un texto que no deje a Asturias rehén de minorías.