Álex tiene muchos amigos y ayer demostraron que ese calificativo no es sólo un título. Después de pasar una semana en el Hospital Central recuperándose del traumatismo torácico que le produjo la puerta de un garaje, ayer regresó a casa, donde le esperaba un nutrido grupo de amigos que le brindaron una calurosa recepción en la que no faltó una enorme pancarta, un montón de globos y puñados de confeti. «Los amigos de Álex lo pasaron muy mal, quizá peor que él, porque vieron todo el accidente», comentaba Cristina Santos, la madre del pequeño de ocho años, mientras veía emocionada el rencuentro de su hijo con los amigos.
Media hora antes de que Álex llegase a la puerta de su casa, ya estaba todo preparado: una gran pancarta con la inscripción «bienvenido Álex» y los nombres de los integrantes del grupo de amigos presidía el montaje. Pero nada más apearse del coche los compañeros de juegos y aventuras de Álex abandonaron el abrigo de la pancarta para salir corriendo en busca del abrazo del pequeño, ya recuperado. «Ha salido todo muy bien, sólo tiene un poco de ronquera provocada por la intubación que le tuvieron que hacer», afirmaba satisfecho Jesús Manuel Vallina, padre de Álex.
El accidente que obligó a ingresar al pequeño en el Hospital se produjo el pasado viernes en torno a las dos de la tarde. Álex estaba jugando con unos amigos en la Travesía de La Vidriera, en el entorno de un garaje ubicado en el número 19. Según explicaron entonces vecinos de la zona, el accidente se produjo después de que a los niños se les escapase un balón. Tras ser atrapado por la puerta, Álex quedó inconsciente. Los servicios médicos desplazados a la zona tardaron unos 50 minutos en estabilizarlo para poder trasladarlo posteriormente al Hospital.
Según explicó ayer la madre del pequeño, la policía judicial ha abierto una investigación para determinar las causas del accidente, además de haber formulado una acusación de oficio. «Nosotros no sabemos nada, lo único que nos han dicho es que el niño no ha sido el culpable», señaló Cristina Santos. Los padres del pequeño tratan ahora de recuperarse del susto antes de decidir las posibles acciones legales a emprender.