Los expertos en arqueología e historia medieval estaban ayer no sólo de enhorabuena por el hallazgo de la fuente prerrománica en los solares sobre los que se quiere ampliar el Museo de Bellas Artes de Asturias, sino también de acuerdo. Les unía la importancia del descubrimiento, aunque no todas sus consecuencias, como la manera en la que afecta a la futura pinacoteca asturiana y por supuesto la solución a adoptar, que pasaría bien por el traslado de la estructura de la fuente o en su defecto por la modificación del proyecto arquitectónico que firma Patxi Mangado.
Lo cierto es que a la hora de buscar soluciones, como a la de determinar la datación exacta de los restos, que se creen altomedievales, la respuesta de todos los expertos es la cautela. «Hay que esperar», dicen. Pero en esa espera se van perfilando posibilidades. El director del museo, Emilio Marcos Vallaure, reconoce que «el lugar en el que ha aparecido la fuente es peliagudo. Afecta al centro mismo del proyecto de ampliación. Si estuviera en un lado no pasaría nada, la solución sería más fácil». Y dicho esto reflexiona: «Se han movido iglesias enteras, también podría optarse por cambiar la ubicación de estos restos».
Vallaure, sin embargo, advierte que habla «sin saber», que son los especialistas los que deben decidir qué se puede hacer en este caso. Uno de esos expertos es el director general de Patrimonio, Adolfo Rodríguez Asensio. Para él, que considera que lo más importante de este hallazgo es la información que ofrece sobre la «estratigrafía arqueológica de la ciudad», el traslado de los restos «no sería aconsejable».
«Al margen de que técnicamente se pueda hacer, que si somos capaces de ir a la Luna imagino que ésto podríamos hacerlo, creo que lo más lógico es buscar soluciones arquitectónicas para ampliar el museo sin tocar la fuente».
Un regalo para el museo
Advierte el responsable de Patrimonio de que «ésto es un regalo para el museo y debería quedar integrado en él. ¿Cómo? Eso es lo que tenemos que estudiar. Ese es un problema de los arquitectos, que estoy seguro mostrarán su sensibilidad ante el descubrimiento arqueológico. Pero hay varias opciones técnicas, como bajar a otro nivel los sótanos o las salas a las que afecta».
En todo caso hay que esperar. La voz de Mangado será en este caso determinante, como la de la comisión que se reunirá para establecer los márgenes de trabajo, pero aun no se han pronunciado. Quién sí hablaba ayer, como todos con entusiasmo por el hallazgo, era el encargado de las excavaciones, Rogelio Estrada, aunque no para manifestarse sobre el traslado de la fuente. «Tengo mi opinión, pero no quiero entrar en debate», decía, después de expresar la suerte de estar trabajando en cinco solares a la vez, «pues la fuente estaba originalmente bajo una medianera de dos edificios, es decir, de dos solares, por lo que en unas excavaciones ordinarias, sobre una sola finca, no la hubiéramos encontrado en todo su esplendor».
Sobre la trascendencia de la fuente prerrománica, que podría estar datada entre los siglos VIII y X (Estrada se inclina por el IX, a la espera del análisis del Carbono 14 que se realizará en Florida), el arqueólogo de las excavaciones recuerda que «a lo mejor visualmente no es muy interesante, pero lo es a nivel informativo. A partir de lo que vemos ahora podríamos recrear una vivienda de la época. Hacer el plano de un edificio que no sería precisamente humilde. Lo que hablaría de cierta calidad de vida en el Oviedo medieval».
Esta apreciación vislumbra otro debate abierto tras el hallazgo, sobre si éste puede modificar o no la historia de la ciudad. Rodríguez Asensio advierte que ahora se tendrán más datos sobre los límites urbanos, «podríamos saber más sobre si la fundación de Oviedo fue monástica o no».
Otilia Requejo, otra destacada arqueóloga se decantaba también por este argumento: «Se puede conocer más sobre el origen de la ciudad», dice. Sin embargo, el medievalista Ignacio Ruiz de la Peña, asegura que las nuevas informaciones no hacen más que «confirmar lo que ya sabíamos. Creo que la historia de Oviedo ya está trazada, esto sólo añade datos», dice, no sin antes asegurar que estamos ante «una noticia importante sobre todo porque no hay casi restos de obras civiles del prerrománico».
De su misma opinión es Sergio Rios, otro destacado arqueólogo para quien «este hallazgo, es de mucho interés, pero históricamente podría responder a elementos ya documentados».
Elementos ya destruidos en unos casos y, en otros, van apareciendo, aunque no siempre se dan a conocer. Según la filóloga y cronista oficial de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve, «son muchas las cosas que aparecen y también las que desaparecen». Por eso, explica, «la noticia de estos restos es maravillosa y refuerza la idea de que el suelo tapado de Oviedo guarda toda una lección de historia».