
Barack Obama, con Gul Agha Shirzai, gobernador de Nangarhar, y soldados del ejército estadounidense en Afganistán. /AP
El Gobierno iraquí 'apoya' a Obama
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, apoya los planes del aspirante a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama de retirar los soldados estadounidenses de Irak en un plazo de 16 meses.
"Creemos que es el plazo correcto para la retirada, salvo modificaciones puntuales", señala al Maliki en una entrevista que publicará el semanario alemán Der Spiegel en su edición del próximo lunes.
Aunque no quiere que se entienda como un apoyo electoral, Maliki sostiene que quien "hable de plazos cortos está más cerca de la realidad", pues prolongar forzadamente la presencia militar en Irak ocasionaría más problemas.
Con ello aludió indirectamente a los planes del candidato republicano John McCain. A su juicio, los americanos deberían abandonar Irak "cuanto antes".
El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, ha iniciado la gira que le llevará a varios países de Europa y Oriente Próximo con una visita sorpresa a Afganistán, país que se ha fijado como una
prioridad estratégica si alcanza la presidencia de Estados Unidos. Obama ha llegado esta mañana a Kabul.
Tras su llegada, se ha desplazado a Bagram, localidad situada 60 kilómetros al noroeste de la capital afgana donde se encuentra la mayor base estadounidense del país, y después voló a la provincia oriental Nangarhar, donde visitó a las fuerzas de EEUU desplegadas en la zona y se reunió con comandantes norteamericanos. Obama ya se encuentra de nuevo en Kabul para reunirse con el presidente afgano, Hamid Karzai.
En un escueto comunicado, la comandancia estadounidense ha confirmado que una delegación de varios senadores, entre ellos Barack Obama, Jack Reed y Chuck Hagel, se reunió con el general Jeffrey J. Schloesser en Bagram, donde también visitaron las tropas de uno de los grupos de combate. La nota añade que los senadores también saludaron a soldados estadounidenses en la base de Jalalabad, situada en Nangarhar.
De los casi 53.000 militares de la OTAN desplegados en Afganistán, cerca de la mitad son estadounidenses, y Washington tiene además bajo mando directo a otros 12.000 soldados. El pasado 15 de julio, Barack Obama
reiteró su compromiso de acabar la guerra de Irak si gana las elecciones e insistió en que tras lograr ese objetivo se concentrará en luchar contra Al Qaeda y la insurgencia talibán en Afganistán.
Brown visita Irak
La gira de Obama incluirá seguidamente Israel, Jordania, Francia, Alemania y el Reino Unido. Sin embargo, su oponente el candidato republicano, John McCain, apunta que podría ir también a Irak, si bien no se ha aclarado que sea en esta misma gira, por motivos de seguridad. Quien sí que ha acudido hoy al país mesopotámico es el primer ministro británico,
Gordon Brown, también por sorpresa.
La concentración en Irak, según Obama, ha propiciado un deterioro de la situación en Afganistán y ha hecho posible que la red terrorista Al Qaeda se haga fuerte en la frontera de Pakistán con Afganistán, donde predomina la etnia pastún, la propia de los talibanes. Es en el tercio meridional de Afganistán, fronterizo con Pakistán, donde tienen lugar los combates más violentos entre las fuerzas internacionales y afganas y la insurgencia talibán, que tiene sus mayores bastiones en las provincias de Helmand y Kandahar.
Al otro lado de la frontera, en el noroeste paquistaní, la inteligencia estadounidense sospecha que se esconden importantes líderes de la insurgencia talibán y de Al Qaeda, entre ellos Osama Bin Laden. El Gobierno paquistaní que se formó tras los comicios de febrero ha apostado por dialogar con aquellos grupos islamistas que quieran deponer las armas, una medida que no ha gustado en Kabul y que incluso llevó a Karzai a asegurar que el Ejército afgano golpearía a líderes talibanes en Pakistán si es necesario.
A este respecto, el primer ministro de Pakistán, Yousaf Raza Gilani, ha afirmado que su Gobierno está comprometido en la lucha global contra Al Qaeda y los talibán liderada por Estados Unidos, pero que no permitirá que fuerzas militares extranjeras se establezcan en el territorio de su país: "La guerra internacional contra el terrorismo es nuestra propia guerra, (pero) no arriesgaremos la soberanía de Pakistán. Ninguna potencia extranjera tendrá permiso para actuar en suelo paquistaní (...). Cualquier decisión y cualquier acción dentro de las fronteras de Pakistán será adoptada por nosotros con responsabilidad absoluta".