A diferencia de las bicicletas, las operaciones y los bisturís no son para el verano. Al menos eso es lo que entiende el Servicio de Salud del Principado (Sespa), que como cada año procederá al cierre de camas y quirófanos durante los meses veraniegos. Eso, a pesar de que 14.090 pacientes aguardan en lista de espera para ser intervenidos en Asturias. La administración sanitaria aduce en su defensa que durante julio, agosto y septiembre la actividad quirúrgica se reduce de manera sensible por dos motivos: las vacaciones del personal y el rechazo de buena parte de los pacientes a tener que pasar por el quirófano en pleno verano.
Así las cosas, entre julio y septiembre serán 357 las camas mensuales los que se vean afectadas, el 56% de ellas (201), en el Hospital Universitario Central de Asturias. Los datos facilitados por el Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE) y por Usipa proceden de las gerencias hospitalarias y confirman que las camas inhabilitadas serán 130 menos que las cerradas en los dos últimos veranos, cuando se solían cerrar 490 camas.
La mayor parte de esas 357 plazas, que representan un 12% del total de camas disponibles en la red sanitaria del Sespa, permanecen cerradas ya desde principios de mes y se mantendrán así hasta finales de agosto o septiembre (depende del nivel de ocupación que haya en cada hospital).
Mayor flexibilidad
Eso sí, a diferencia de otros veranos, las gerencias se muestran más flexibles y han dejado dicho a sus equipos médicos que en caso de necesidad asistencial 'reabran' las unidades. El más afectado es el Hospital Central, donde permanecerán fuera de servicio 201 camas al mes. De éstas, 60 son del Instituto de Silicosis, donde la planta de Neurología se cerrará casi al completo. También se echa el cerrojo a dos plantas del Materno (una de lactantes y otra de Tocoginecología) y a la Cirugía Vascular, pese a que ésta es la especialidad que más demoras acumula en la sanidad, con 29 pacientes con esperas de más de medio año. El resto de plazas se distribuyen entre el Hospital General y el Covadonga.
Pero en el Central, el 'plan de verano' llegará también a los quirófanos. En el Covadonga, de las 13 salas quirúrgicas, siete dejarán de funcionar entre julio, agosto y parte de septiembre. Junto al HUCA, otro hospital que cerrará camas y quirófanos será el de Cabueñes. Serán dos salas quirúrgicas en julio, cuatro en agosto y otras dos en setiembre. En el centro sanitario gijonés se cerrarán también 40 camas (dos unidades).
Los cierres se harán patentes también en Langreo (60 camas), Mieres (24) y Avilés (32). Los únicos hospitales que no alterarán su funcionamiento son los de Cangas del Narcea, Jarrio y Arriondas.