L a noticia me llegó através del teléfono. José María Urbano, desde LA VOZ DE AVILÉS, me comunicaba el fallecimiento en Sanxenxo de Ernesto Baldajos. Un sentimiento de tristeza, por la marcha de un amigo me invadió, y los recuerdos afloraron a mi memoria, cuando siendo adolescente lo veía por las calles del Poblado de Pescadores, organizando con poco dinero y mucho entusiasmo las Fiestas del Carmen. Era amigo y sentía en su corazón a los pescadores del Nodo. También la gran cantidad de festivales benéficos organizados siempre en ayuda de los humildes y necesitados, de su Asilo de Ancianos, o de cualquier persona que sufriese accidente o enfermedad, poniendo en muchas ocasiones dinero de su bolsillo. La cena de Nochebuena, en la que durante tantos años reunió a su alrededor a necesitados y personas a las que la vida le dio un revés. Los merecidos homenajes que a él en los últimos años le habían tributado sus amigos, su aniversario como cantante celebrado en el Palacio Valdés, en los noventa; el nombramiento como Cofrade de Honor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, el celebrado este año en La Pradera de Luanco rodeado de muchos de sus amigos. De las dificultades y adversidades que sufrió a lo largo de su vida, y que él intentaba borrar de su memoria con el aplauso del público en sus actuaciones.
Ernesto Baldajos es un personaje en la historia de Avilés, que ayudó a muchas personas humildes en momentos de dificultades, y que bien merece que una calle de Avilés lleve su nombre, como en su día más de ocho mil firmas presentadas en el Ayuntamiento avalaron esa petición. Y la medalla de la Beneficencia, en expediente iniciado hace años, y apoyado por Ayuntamientos de la comarca, empresas y particulares, y de la que nunca más se supo. Es de bien nacidos ser agradecidos, Ernesto Baldajos se merece el recuerdo y el agradecimiento de todos nosotros, de su ciudad Avilés, porque, como él cantaba en una de sus rancheras, seguirás siendo siempre el rey.
Descansa en paz Ernesto, nunca morirás porque siempre estarás en el recuerdo del pueblo avilesino y de muchas localidades asturianas.
Un fuerte abrazo de un amigo.