La enfermedad de la 'lengua azul' comienza a causar estragos en la cabaña asturiana y a generar muchas dudas entre los ganaderos. Los focos se multiplican y cada jornada aparecen más municipios en los que se certifican casos de la epidemia en ganaderías ovinas y bovinas. Y eso que en las zonas que habían quedado libres de restricción en la región todavía no había comenzado la vacunación ni la toma de muestras de sangre para certificar la enfermedad en el laboratorio.
La inseguridad de los pastores y ganaderos tiene su origen en los comentarios que escuchan a los veterinarios que visitan sus explotaciones. Y es que los facultativos avisan de que la epidemia «puede durar cuatro años» y de que el mosquito 'culicoide imícola' «ya no es el único» vector capaz de introducir el virus de la 'lengua azul'. Los pastores de Peñamellera Alta y Cabrales ya fueron advertidos de que «el virus entró a saco» en sus rebaños de ovejas y de que ahora son «otros insectos los que transportan el virus».
Con el conocimiento de los primeros casos de 'lengua azul' a los ganaderos les habían comunicado desde la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural que la transmisión de la enfermedad sólo era posible en momentos de mucho calor y a bajas cotas de altura. El enemigo conocido, el 'culicoide imícola', se movía en esos parámetros. Ahora ya les explican que aquel insecto llegado de África pudo haber transferido hacia otros dos vectores del virus la posibilidad de transmitir la 'lengua azul'. Se trataría de dos mosquitos autóctonos europeos: 'culicoides obsoletus' y 'culicoides pulcaris'. Y en el mundo hay hasta 1.400 especies de culicoides que sienten especial atracción por el sudor y la respiración del ganado para elegir a sus víctimas.
Según la novedosa teoría que ya manejan los pastores de la comarca oriental asturiana, el virus puede haberse adaptado a insectos locales del genero culicoides, que ya actúan como portadores y son capaces de sobrevivir a bajas temperaturas y en alturas superiores. De ahí a comprender que el problema va para largo sólo hay un paso.
Y los consejos para poner a salvo los rebaños siguen siendo los mismos y muy difíciles de cumplir. Los veterinarios avalan como muy positivo, mientras se supere la alarma, alejar el ganado de los sitios de cría del mosquito, estabular los animales las 24 horas y emplear repelentes contra insecto. Y a los pastores les parece que cada día tienen más gastos por «bajas, pérdidas por abortos, infertilidad futura, costes de alimentación y consultas veterinarias».