Cualquier departamento empresarial que ve cómo en cuatro años pierde la mitad de su plantilla y le anuncian el último recorte en lo que debía ser el prólogo de un momento de expansión, temblaría sobre su futuro. Y eso es lo que pasa en el Centro de Investigación y Desarrollo de Avilés (AR&DC, por sus siglas en inglés, tal como se conoce actualmente) de Saint-Gobain Cristalería. En 2004 contaba con cerca de 120 trabajadores, con un centenar de puestos fijos. Ahora ronda los 80 y, de salir adelante los nuevos planes, quedaría en 56. Y el próximo año debería entrar en funcionamiento su nuevo horno piloto de 180 metros y con una vida útil de cinco años.
La historia del centro de investigación de Avilés marcha paralela a la propia fábrica. Su actividad se inició en 1952, con la inauguración de Saint-Gobain Cristalería. Inicialmente era un laboratorio de servicio interno a las labores de producción de Avilés. La preparación y calidad de los técnicos locales permitió que, en apenas doce años, asumiese esa labor de referencia para las demás fábricas del grupo en España y Portugal. Con la expansión de Saint-Gobain a Marruecos, Avilés también se encargó de atender esa producción.
La labor de investigación fue reconocida oficialmente por la dirección de la multinacional cuando, en 1974, lo convirtió en uno de los 16 laboratorios mundiales de referencia para el grupo. Posición en la que aún se mantiene.
Actualmente, AR&DC desarrolla una triple actividad: laboratorio de asistencia para las fábricas de Saint-Gobain, centro de I+D y producción de vidrios especiales.
A lo largo de su historia, el centro ha tenido diferentes nombres: BUVE-CIDA, CIDA y, actualmente, AR&DC. Sin duda más importante son los frutos de su trabajo. Algunos de ellos han beneficiado directamente a las instalaciones de Avilés, como la creación de los parabrisas atérmicos. Otros se han traducido en inversiones en otros países, como los desarrollos de pantallas para plasma y nuevos terminales electrónicos que se han trasladado a Asia, más próximos a los principales consumidores.
Primeras reacciones
Las primeras reacciones ante las medidas anunciadas por Saint-Gobain no se hacían esperar. Ayer, Justo Rodríguez Braga, secretario general de UGT, alertó sobre lo que considera las primeras señales de la crisis en Asturias durante la manifestación que se celebraba en Oviedo.
Además, la alcaldesa Pilar Varela, presente en la movilización, anunciaba su intención de solicitar información a la dirección de la compañía sobre sus planes en Avilés. La regidora recordó la reciente inversión en la reconstrucción del horno flotante para subrayar «el compromiso» de la compañía con la comarca.
La alcaldesa solicitó «prudencia» ante las medidas y explicó que las decisiones en Sekurit «se adoptan ante la crisis mundial», expresando su confianza en que los efectos en la plantilla sean mínimos.
Varela también aludió a la «ilusión» de la dirección por el centro de I+D de Avilés, esperando que las medidas no supongan un pérdida de capacidad.