La Antártida es un laboratorio único para analizar el cambio climático y sus efectos sobre el planeta. Eso lo convierte en lugar de peregrinaje de científicos de todo el mundo, incluidos los españoles. La vigésimo segunda Campaña de Investigación Antártica española desarrolla más que nunca su vertiente ambiental. El calentamiento global y sus impactos sobre el continente blanco centrarán este año más de la mitad de los 25 estudios científicos proyectados. El esfuerzo presupuestario, aun en tiempos de crisis, está a la altura del reto planetario: 15 millones de euros, que incluyen una remodelación integral de la base antártica 'Juan Carlos I'.
«Es necesario aprender de la Antártida todo lo posible para evitar el calentamiento global de la tierra». El secretario de Estado de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, Carlos Martínez, justificó así la apuesta de su departamento en la nueva campaña Polar 2008-2009, presentada ayer en el Parque de las Ciencias de Granada. La de este año, la vigésimosegunda del historial polar español, es la segunda que se desarrolla en coincidencia con el IV Año Polar Internacional (2007/09), efeméride para la que el Ejecutivo ha intentado echar el resto.
Lo abultado del presupuesto se explica en gran medida por la ambiciosa remodelación que acometerá la base 'Juan Carlos I', en la isla Livingston (Archipiélago Shetland del Sur), gestionada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la más antigua de las dos que España tiene en la Antártida. A esta obra se destinan más de 11,5 millones de euros, desde este año a 2010.
La base 'Gabriel de Castilla', en Isla Decepción y a cargo del Ejército de Tierra, experimentará también mejoras por valor de 600.000 euros. El resto del presupuesto financiará 25 proyectos de investigación, en los que se embarcarán 48 grupos de investigación y casi 150 investigadores de toda España. Del total, 18 se desarrollarán en las bases antárticas, uno en el buque 'Hespérides' y otro en Las Palmas. Los siete proyectos restantes se desarrollarán en otras instalaciones antárticas de Chile, Argentina, Nueva Zelanda, Ucrania y Alemania.
Crisis del clima
Las últimas campañas antárticas han visto crecer el peso de los proyectos investigadores orientados a analizar la crisis climática en el océano antártico, en los ecosistemas terrestres y en la atmósfera del sexto continente. En la edición 2008/09 el protagonismo es total.
«Tenemos que aprender de allí porque muchos datos de los que se extraigan nos servirán para frenar el calentamiento de la Tierra. Por eso es necesario investigar en sitios donde está la respuesta», insistió Carlos Martínez. Y destacó que sin la toma de datos en esa zona del planeta buena parte de los fenómenos asociados a la circulación atmosférica y las corrientes marinas -que se encuentran en la base del equilibrio climático mundial- serían muy «difíciles de comprender». Entre los proyectos hay iniciativas que van desde conocer la dieta de los pingüinos hasta el registro de los movimientos sísmicos.