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Oviedo

mañana con el suplemento "yantar"

Andrés Llano tiene más de 6.000 puros catalogados por su vitola y por su fecha de elaboración
12.11.08 - 22:05 -
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Una de las mejores 'cavas' de habanos de Europa está en Oviedo
Andrés Llano, eligiendo un puro en su cava/José Simal
En el templo de Andrés Llano no sólo Dionisos, dios de los placeres carnales, es reverenciado. Afrodita, diosa de la belleza, también impregna con su esencia cada rincón del ‘txoko’ que Andrés se ha erigido en las afueras de Oviedo, en un lugar que sorprende al amigo desde el momento en que Andrés le abre la puerta no sólo de su templo, sino también de su ancha y sincera sonrisa.
Su particular credo está escrito en un llamativo cuadro que tiene colgado a la entrada: «Si en el Paraíso no puedo fumar habanos, no iré». Porque lo que tiene Andrés en su txoko es lo más parecido al Valhalla que un auténtico epicúreo puede desear, así que ¿para qué buscar otro?
Dicen las crónicas de la más tardía Edad Media que el Santo Oficio, apenas llegado el tabaco del recién descubierto Nuevo Mundo, bramaba: «¿Echar humo por boca y narices? ¡Sólo el diablo puede dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca!». Eran malos tiempos, que duraron mucho tiempo y que no se limitaron sólo a la católica España, sino que pronto se extendieron, en forma de prohibición y castigos inhumanos, a Persia, Rusia, Japón o Turquía, donde ya avanzado el siglo XVII aún se les cortaban la nariz y las orejas a los infractores... El miedo al demonio o las ansias de dominio absoluto sobre la población arrasaban y dejaban como un erial el mundo de los sentidos.
Un mundo epicúreo que había sido el de los viejos tiempos, el de antes de la edad oscura, en el que la devoción a los placeres terrenales llevó a griegos y romanos a elevar a los altares el vino, el amor o la belleza en la forma de dioses y diosas que buscaban que el hombre, lejos de temerles, compartiera con ellos los placeres que la tierra ofrece durante el efímero sueño llamado vida. Un mundo que Andrés Llano ha sabido resucitar en su pequeño imperio personal, reducto de gozo para sus íntimos. Su cava de puros quita la respiración. Es una joya de unos tres metros cuadrados, una auténtica biblioteca de los mejores habanos, que contiene más de 6.000 obras de arte minuciosamente clasificadas no solamente por su vitola, sino también por la finca de la que procede el tabaco. Para conocer más de esta apasionate cava, mañana en el suplemento YANTAR de El Comercio.

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