En 1907 se inventó el primer tractor, en 1912 la bombilla, y los calentadores no surgirían hasta 1937. Pues bien, antes de que todo ello existiera, los asturianos tuvieron que enfrentarse al invierno más duro que ha azotado la región. Fue en 1902. Aquel 3 de febrero los termómetros del centro de Oviedo alcanzaron la friolera 10,4 grados bajo cero y los habitantes de la zona no tenían más que madera para enfrentarlo.
La fecha está en la memoria de los aficionados a la meteorología, colectivo que vive con un ojo puesto en los cielos y otro en los registros históricos. La propia Agencia Estatal de Meteorología tiene reclutados a 80 de ellos para que mensualmente le suministren datos desde todos los rincones del Principado. No han pasado ninguna oposición, pero las anotaciones que toman con su instrumental amateur sirve para completar unas bases de datos que mejoran el trabajo de los meteorólogos.
Esos listados están cuajados de récords y el recién despedido 2008 ha aportado el último 'guiness' con un aspecto que los amantes del sol ya sospechaban: ha sido un año extremadamente lluvioso. En total, la estación meteorológica central de Asturias, ubicada en El Cristo, recibió 3,4 litros de agua al día, frente a los 2,6 que venía contando de media durante los últimos 35 años. Los técnicos de la agencia estatal sumaron el 31 de diciembre más de 1.250 litros de lluvia recibidos, la cifra más alta en los últimos 15 años.
Hubo días en los que los cielos pusieron especial empeño para alcanzar este récord. Así, en diciembre la estación ovetense tuvo que evacuar varias veces su pluviómetro: 45 litros caídos en 24 horas amenazaban con desbordarlo.
El dato es subrayable, pero se diluye en la marea de aguaceros que ha soportado la región al cabo de los años. El 26 de septiembre de 1987 Gijón rozó la inundación con 149,6 litros caídos en un día. La segunda mayor marca se remonta a septiembre de 2001, con una efeméride de 129 litros anotada en la base del Aeropuerto de Asturias.
En todo caso, los récords del órgano dependiente de Medio Ambiente tienen un problema que ya habrán notado los habitantes del Occidente: los recuentos están limitados a los datos inscritos directamente por los profesionales del clima en los registros del aeropuerto, El Musel y El Cristo. La tormenta que anegó en noviembre Castropol, por ejemplo, se queda fuera del particular 'guiness' que admite Meteorología.
Así, en materia oficial la plusmarca de los vientos se la lleva en 2008 una racha que en enero azotó con una fuerza de 113 kilómetros hora a la estación la terminal aérea. Los termómetros del Instituto no lograron superar en todo el año los 30,4 grados anotados en julio en Avilés y el mercurio nunca cayó más allá del grado bajo cero que en diciembre aguantó Oviedo.
Vientos y heladas
Pero, ¿dónde están los valores extremos? ¿Qué condiciones meteorológicas ha soportado Asturias más allá de 2008? En los libros meteorológicos de Gijón, el asunto está repartido entre los vientos de 150 kilómetros hora recibidos en diciembre de 1981, los 36,4 grados que apretaron en junio de 1998, y la helada que en diciembre de 1980 puso el mercurio a 4,8 bajo cero. En Oviedo, los registros más antiguos describen una ciudad que una vez, en el verano de 1870, pareció Benidorm: sus termómetros alcanzaron los 38 grados. En 2008, con el cambio climático encima, no pasaron de 29,8.