Fue pirata del Caribe. El único de 'La Perla Negra' con varios primeros planos y ningún parlamento, el pirata Cotton, mudo y pegado a un loro. Ahora David Bailie, actor eminentemente teatral, labrado a la vera de Laurence Olivier, es Behrman, un personaje de O. Henry trasladado al cine en casona de Luanco y callejón de Trubia por la madrileña Julia Guillén. Ayer directora y actor presentaron su trabajo, 'Shadows in the wind', de sólo 25 minutos de duración, en el Centro de Interpretación del Cine de Asturias, en Gijón. Ante su pantalla Bailie, que fue carpintero antes que pirata y hoy compagina la interpretación con la fotografía, habló largo y tendido de su experiencia de actor.
-¿Que le atrajo de 'Shadows in the wind' (Sombras en el viento)?
-Disfruto mucho trabajando y no soy el actor más ocupado del mundo. Si me gusta una historia y un personaje siempre digo sí, aunque hago muchas otras cosas, además de actuar. En el futuro, a no ser que me pongan un millón de dólares sobre la mesa, sólo aceptaré personajes que me gusten.
-¿Behrman es uno de ellos?
-Sí, pero lo cierto es que no sé por qué me gustaba tanto. También tendrá que ver el talento de Julia y su profesionalidad. Es tremendamente lista y su actitud ante el trabajo excelente. Por otro lado, el personaje me hizo sentir cierta empatía, cierta identificación.
-Usted es un actor cultivado en el teatro. Esta película está rodada casi toda en interiores. ¿Se ha parecido en algo a estar en escena?
-Hombre... Para mi generación el camino para cualquier tipo de interpretación era el teatro. Si podías actuar sobre un escenario, podías hacerlo en cualquier lugar, por supuesto en cine. Pero no a la inversa. El teatro es muy exigente con la técnica, el cine no.
-Entró en el Teatro Nacional Británico de la mano de Laurence Olivier. ¿Qué recuerdos tiene de él?
-Era el jefe y ha sido el mejor actor de todos los tiempos. Mucha gente pensaba que era muy técnico, demasiado, pero creo que no. Tenía alma de actor y era mágico. Lograba esa combinación perfecta de técnica y talento, que pocos logran.
-Con él hizo más de un Shakespeare. ¿Si se puede con Shakespeare, se puede con todo?
-Deberías. Mira con Shakespeare en un texto de diez líneas puedes hallar cien mil sensaciones, cien mil matices que te obligan a dominar ritmo, respiración, voz. Si sabes hacerlo fluir, eres un actor.
-¿Cómo le sienta a un hombre que sabe dominar la voz hacerse famoso en el cine con un personaje mudo?
-Odio ese personaje. No podía soportar que mi personaje no aportara nada a la historia por ser mudo. Al final, en 'Piratas III' fui a hablar con los guionistas. Traté de convencerles con mucha psicología de que Cotton podía haber sufrido una experiencia catatónica que le quitó el habla, pero no era mudo. No mi hicieron ningún caso. Fui a hablar con el director. Él no quiso saber nada de mi resolución y sencillamente dijo, 'no te preocupes la bruja te concederá una lengua nueva'.
-¿Para cuándo la cuarta parte?
-No pienso en ello. Nadie lo sabe, si se dicen fechas es una cuestión publicitaria para que la gente hable de ello, pero nadie sabe nada.
-¿Cómo es Johnny Deep? ¿es estrellaza?
-Que va. Es un tipo muy normal, muy cercano y majo. De verdad. Estaba pendiente de cada detalle del vestuario, de su aspecto. Nada de su personaje le era ajeno.
-¿Y su loro? ¿era de verdad?
-Que si lo era. Nadie sabrá nunca lo que significa que te griten al oído hasta que no tenga un loro en el hombro con buena voz.
-¿Cómo es participar en una superproducción como 'Piratas'?
-Es impresionante estar en mitad de un proyecto así. Irradia constantemente energía. Yo adoro actuar y adoro aprender cosas nuevas. Ahora tengo que aprender a ser actor, eso sí, actor de cine.
-Usted viaja por el mundo con una cámara, cuentan que durante el rodaje en Asturias no paró de hacer fotos. ¿Qué se lleva de aquí?
-En Luanco me levantaba al amanecer para sacar el puerto y la gente. Un día encontré a una persona que parecía recién sacada de la Comedia del Arte. También vine a Gijón y fotografié las olas, el mar. Estos días quiero tomar instantáneas de Oviedo. Hoy (por ayer) lo intenté, pero no tenía la luz que buscaba.
-Ha sido ebanista, es fotógrafo y actor ¿cuál es su oficio?
-Me gusta todo. Lo que más, quizá mi pequeño estudio de fotografía, pero para que le voy a engañar, lo que más dinero me da es actuar. Es decir, me quedo con eso.