En tiempos de crisis económica, el oro sobra, al menos en Navelgas. Cualquier persona que se acerque estos días a la localidad tinetense tendrá la posibilidad de encontrar pepitas de este preciado metal entre la arena o incluso en el río. Lo más curioso es que el oro se esparce por estos lugares a propósito. ¿Acaso es que ha perdido su valor? Más bien todo lo contrario. Como siempre, quienes todavía sufren la fiebre del oro se lanzan de manera apresurada a buscar este preciado metal. Pero a diferencia del siglo XIX, cuando los estadounidenses atravesaban todo el país hasta California para enriquecerse, las más de seiscientas personas que se encuentran estos días en Navelgas tienen un objetivo diferente: ganar el Campeonato del Mundo de Bateo de Oro.
La tradición aurífera de este pueblo del concejo de Tineo le ha permitido acoger esta edición del mundial. De hecho, desde tiempos de los romanos, Navelgas ha estado siempre ligada a los yacimientos de oro. No es la primera vez que celebra un campeonato de estas características. En 2005 se desarrolló el Europeo y cada año se disputan los campeonatos de España de esta disciplina.
A pesar de que en otros torneos el bateo ha tenido lugar en el río del pueblo, en esta ocasión se disputa de forma artificial, «aunque luego la gente va al río a buscar sus piezas», señala el pintor local Manolo García Linares, uno de los artífices de la fiebre del oro en Navelgas.
Ataviados con pantalones y chalecos con multitud de bolsillos y sombreros de paja -a imagen y semejanza de los pioneros-, los participantes del Campeonato del Mundo de Bateo de Oro disponen de quince minutos para buscar un número determinado de pepitas -entre cinco y doce- en un cubo de arena con la ayuda de una pileta de agua. La pérdida de cada pepita acarrea una penalización de cinco minutos que se añaden al tiempo empleado.
Gran familia
Pero estos participantes, procedentes de veinte países de los cinco continentes, no se consideran contrincantes. «La gente se desplaza simplemente por el hecho de competir. Se conocen y forman una gran familia», explica el pintor. Es el caso de Stanislav Fara, que acude por primera vez a la localidad tinetense. A este miembro de la delegación checa le ha maravillado el paisaje de Asturias. «Todo es muy bonito», repite una y otra vez.
La fiebre del oro le ha llegado a una edad más temprana a la canadiense Lara Herry. Con tan sólo ocho años, se aficionó al bateo de oro cuando en 2007 el mundial recaló en su localidad natal, Yukon. Su padre, Yann, la ha acompañado a Navelgas en donde está dando sus primeros pasos en esta disciplina de la mano de la profesora galesa Colleen Jones. «El año pasado no quiso participar en Canadá, pero este año se ha decidido a venir», declara orgulloso Yann, que ya ha visitado la costa asturiana, los Picos de Europa y Tineo.
Al lado de Lara se encuentra el belga Gilles Kreins, completamente concentrado en el bateo de oro y que está en Navelgas acompañado de su madre Sophie y su hermana Marianne. El Campeonato del Mundo de Bateo de Oro ha llevado a la localidad tinetense a un representantes japonés y otro australiano. «Esta disciplina se practica en todo el mundo y generalmente en sitios con tradición y explotaciones auríferas», explica Linares.
Este mundial ha llamado la atención de todos los habitantes de la comarca y también la de Josi Bueno. Esta mujer de Tineo se ha acercado a Navelgas «por curiosidad y por que me gusta la naturaleza» y a ella también le ha entrado de forma súbita la fiebre del oro. «Ayer vine al río y cogí tres pepitas», manifiesta.
Mercadillo
Como en todas las competiciones de este tipo, los comerciantes aprovechan la ocasión para instalar un mercadillo relacionado con el oro con puestos de artesanía, ropa, tapices, comida tradicional y recuerdos del Principado. Asimismo, se han organizado una serie de actividades de ocio para hacer más amena la estancia en Navelgas, como verbenas o representaciones teatrales.
Manolo García Linares apuesta por aprovechar el boom del metal dorado y «construir, por ejemplo, restaurantes vinculados con el oro». Lo que está claro es el impacto que este mundial tendrá en la localidad tinetense. De momento, el camping del pueblo está lleno de caravanas con banderas de Francia, Gran Bretaña, Italia... Y el domingo estas caravanas estarán llenas de pepitas de oro.