
La versión positiva corre a cargo del concejal de Promoción Económica y Turismo, José María Pérez, quien presenta las estadísticas elaboradas esta misma semana por la sociedad que preside, la Mixta de Turismo. De acuerdo a los datos obtenidos, tras encuesta telefónica con todos los hoteles de la ciudad, «el pasado fin de semana (el de 14 y 15 de julio), la mayoría de los de cuatro estrellas de Gijón, que cuenta con 12 establecimientos de esas características, estaban completos. El resto, tenían entre un 80 y un 90% de ocupación. Sólo uno dijo que estaba un poco más flojo».
Esa proporción de plazas vendidas fue, afirmó el edil socialista, «extensible a los hoteles de tres estrellas, (de los que Gijón tiene 16) donde la mayoría nos dijeron que estaban o bien completos o, con alguna habitación libre». Sólo entre la oferta de dos estrellas (hay 12 locales de esa categoría en la ciudad) «encontramos más posibilidad de alojamiento, pero tampoco mucha».
Lo ocurrido el pasado fin de semana, dice, es «el ejemplo de lo que sucederá hasta finales de agosto», ya que todos los hoteles consultados por la Sociedad Mixta de Turismo «nos mantuvieron la misma tendencia para toda la quincena que queda de julio y aseguraron que ésas eran sus previsiones para el mes de agosto».
De esta forma, establecimientos como el Parador Nacional Molino Viejo, uno de los más señeros de la ciudad, está lleno casi todo el verano, lo mismo que ocurre «con la mayoría de los hoteles ubicados en la fachada marítima», explicó Pérez, quien apuntó que, incluso, «un hotel ubicado en un barrio nos dijo que ya tiene lleno para todo el verano. Y no está cerca de ninguna playa».
104% más de italianos
Además de escrutar las plazas disponibles, José María Pérez echa mano, también, de sus propias estadísticas, que son las realizadas «por el personal de InfoGijón», las oficinas de información turística de la ciudad. Ahí, los datos son también favorables, «puesto que el número de consultas se incrementó en 22.000 personas, lo que significa un aumento del 17,30% más».
Destaca, sobre todo, el crecimiento del turista más deficitario en la región, el internacional, «que aumentó un 22% respecto al mismo periodo, la primera quincena de julio, de 2006». Entre esos visitantes extranjeros, llama la atención el espectacular aumento «de los turistas italianos, que crecieron un 104% respecto a 2006», incremento que Pérez vincula, directamente, a la implantación en Asturias de Air Berlín «que ofrece una conexión con Milán».
De hecho, a la compañía germana achaca, también, «el crecimiento del 54,5%, el segundo más fuerte, de los turistas alemanes que, como es sabido, prefieren volar con sus propias compañías. Así, aunque tengan que pasar por Mallorca (donde Air Berlín hace una escala de una hora, para distribuir a todo su pasaje por el resto de destinos), han comenzado a venir aquí».
En su profusión de datos, el presidente de la Sociedad Mixta de Turismo no olvida «que también han crecido los turistas americanos, un 30,3%» hecho que vincula, directamente, «al turismo de congresos y a las empresas americanas o con intereses en Estados Unidos (Du Pont, Fluor, Alcoa o Thyssen)». Por aportar, suma incluso estadísticas de preferencias. «Ha crecido un 126% la demanda de información sobre visitas culturales», algo que achaca a «la promoción que estamos haciendo de Veranes y a la que Asturias hace, este año, de la Laboral».
«No hay dinero»
Sin embargo, aún sin aportar cifras concretas, el sector turístico, formado por hoteleros y hosteleros fundamentalmente, no tiene la misma visión del inicio del verano. Si bien los dueños de los hoteles gijoneses ya habían adelantado a EL COMERCIO que la ocupación «rondaría el 70% al inicio del verano», la patronal, representada tanto por Unión Hotelera como por Hoteles de Asturias, insiste en que «este verano es un poco más flojo» y alerta, sobre todo, «del descenso del gasto turístico».
Desde la otra pata del banco turístico gijonés, la hostelería, el presidente de la asociación que aglutina a los empresarios de Gijón, Carreño y Villaviciosa, Arturo Muñiz, afirma que «ha disminuido mucho el gasto y eso lo vemos todos». De acuerdo a su experiencia (es propietario de dos restaurantes), «este año está viniendo menos gente y, sobre todo, la que hay gasta menos», algo que, asegura, «se refleja en la caída de reservas. Hay muchos restaurantes que tienen huecos y no hay los llenos de otros años».
Como ejemplo, pone Muñiz a uno de los polos de atracción de la ciudad, el barrio de Cimadevilla, «donde se está notando mucho la caída de visitantes. Lo dicen todos los empresarios. Allí la cosa es sangrante». Alguno de ellos, como Guillermo Mori Zabala, de Casa Zabala, o Marcos Álvarez, de Entre Plazas y Trébole, le dan la razón incluso aunque, como explica «yo no me puedo quejar, porque tengo llenos los restaurantes, pero es cierto que en el barrio todo el mundo comenta que hay menos gente que el año pasado, que no hay tantos turistas».
Ni siquiera han encontrado los tres empresarios una respuesta aceptada al tradicional colchón del mes de julio en los últimos veinte años, la Semana Negra, «porque, es verdad que hubo mucha gente en el recinto, pero no notamos el aumento de público que nosotros, en Cimadevilla, teníamos otros años mientras se celebraba la semana. Este año no ha sido así», asegura Mori Zabala.
¿Qué está ocurriendo? Muñiz lo tiene claro. No es, como en otras ocasiones, «problema de la promoción, ya que creo que se ha hecho mucha y muy buena», sino que «no hay dinero. La subida de las hipotecas se está notando y es evidente que la gente está dejando de gastar en lo que considera prescindible, que son las vacaciones».
Se necesita camarero
En el único punto en que Administración local y empresarios turísticos coinciden es en la necesidad de encontrar «una solución a la falta de personal para el sector». Aquí, tanto José María Pérez como Arturo Muñiz tienen un mismo discurso «hay un problema real para cubrir los puestos de empleo vacantes en bares y restaurantes». El concejal cree que, en los hoteles, «la situación no es tan grave», pero para los hosteleros ultima el Ayuntamiento «un estudio, que está realizando el área de Empleo, en el que se analizan las demandas del sector y la fórmula para alcanzar soluciones».
Las conclusiones del estudio, explicó el edil socialista, «serán incluidas en el Pacto Social, que queremos empezar a negociar cuanto antes, para que entre en vigor en 2008». En su opinión, es necesario «aunar posturas» y buscar la fórmula «para dignificar el sector. Aún muchos tienen la idea de que ser camarero es algo menor, cuando es una profesión muy digna». Cree que el problema es «complejo, porque es una profesión que trabaja cuando los demás descansan y los horarios, que deben ajustarse, a veces son duros».
Sus palabras son compartidas casi punto por punto por Arturo Muñiz, quien aseguró que «no estamos llorando, hablamos de un problema real, que no tiene nada que ver con el verano, es todo el año». El presidente de los hosteleros gijoneses invita a quien duda de que hay una carencia «muy grave, que mire EL COMERCIO y cuente los anuncios que hay en los que se solicita camarero. Son muchos a diario, porque no hay manera de contratar a nadie».
Reitera Muñiz que el problema «ya no son los horarios ni los sueldos, porque se está cumpliendo el convenio», y asegura que «nadie se salva de esta carencia. Antes eran los escanciadores los que faltaban y se decía que era porque el trabajo es ingrato, te mojas y hay que saber. Ahora, ni siquiera las pizzerías logran empleados».
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