
Un total de 52 participantes medirán sus habilidades vocales divididos en cuatro categorías: masculino, femenino, aficionados y menores de 18 años. Los cantantes podrán tener acompañamiento de gaita, a cargo del gaitero oficial del concurso, Alberto Fernández Varillas, o podrán contratar, a su cargo, al que deseen.
La Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo del Principado -otro de los patrocinadores del certamen- tratará de fomentar la participación de nuevas voces apoyando la categoría de aficionados, que será conjunta para hombres y mujeres. Se entenderán por aficionados aquellos cantantes que no sean habituales de los concursos de tonada y que, por tanto, no hayan disputado nunca ninguna final.
El sistema de competición, para todas las categorías, será el siguiente: habrá una ronda de eliminatorias, una de semifinales y otra de finales que se disputarán los días 2, 3 y 4 de agosto. Cada cantante deberá interpretar dos canciones en las eliminatorias y tres en las semifinales y en la final. Para los aficionados se limitará a dos actuaciones y en la categoría de menores de 18 años a una actuación por ronda, salvo en la final, que serán dos.
Aquellos cantantes que resulten vencedores obtendrán 1.000 euros de premio en las categorías masculina y femenina, 600 euros en aficionados y 350 euros para los menores de 18 años. Todos recibirán, además, un trofeo.
Homenaje el día 12
El jurado -cuyo secretario será José Carlos Caicoya López, fundador del concurso- estará formado por María Rosa Quero, Gerardo Orviz Iglesias y Narciso Fernández Arduengo. Obtendrán premio los cantantes que mejores puntuaciones obtengan en las tres actuaciones y los jueces valorarán la puesta en escena, calidad de la voz, vocalización, matización, afinación y ejecución.
Por otro lado, y como parte de la tradición, el concurso rendirá un merecido homenaje a una gloria de la tonada. Durante la entrega de premios, el 12 de agosto a las 12 del mediodía, se distinguirá la carrera de Veneranda Fernández Muñiz, natural de Felechosa (Aller) y que desde los 15 años alternó su trabajo como pastora con su devoción por la canción tradicional asturiana.





