
Claro que antes de que el cantaor tomara las tablas, se subió a ellas un guitarrista almeriense que se ha ganado el éxito a golpe de púa. El Niño Josele calentó un ambiente frío en una plaza de toros en la que se dieron cita 1.200 personas. Eso sí, entregadas. Cinco minutos después de las diez el guitarrista comenzó su actuación; el roce de las cuerdas arrancó los primeros aplausos. También las primeras palmas que acompasarían buena parte del recital.
Pero el plato fuerte aún no había llegado también con ritmo flamenco pero con mucho sabor cubano. Fue de la mano de Diego 'el Cigala' y su grupo. De riguroso traje de chaqueta, Diego Ramón Jiménez Salazar contentó a un público que se acomodó para disfrutar del concierto sobre las sillas instaladas sobre la arena del coso en una noche fresca. Con sus magníficos músicos fue 'El Cigala' desgranando anoche grandes clásicos del bolero continuando esa receta mágica que entusiasmó hace cuatro años y que vuelve a hacerlo de nuevo en una gira que arrancó el martes en el Puerto de Santa María y que tuvo en Gijón una de sus primeras escalas. El piano de Jaime Calabuch Jumitus, el contrabajo de Yelsy Heredia y las tres percusiones de Changuito, Tata Güines y Sabu Porrina arropan al cantante en esta nueva apuesta que ya está grabada en disco, pero que no saldrá a la venta hasta setiembre u octubre.
Del bolero al flamenco
Claro que hay otro músico estrella sobre el escenario: un pianista cubano octogenario, Guillermo Rubalcaba, cuyas prodigiosas manos se alían a la perfección con la voz del madrileño. Un genio al servicio de una garganta que tan pronto se pone jonda como más latina y sonera. Que lo mismo canta boleros que se arranca con el flamenco. En el concierto sonaron temas de 'Lágrimas negras', del nuevo disco, 'Dos lágrimas', y también de 'Picasso en mis ojos', el álbum con el que volvió al flamenco.





