
Se trata de la llamada 'cibersala' del hospital gijonés, un área destinada a los enfermos más pequeños y cuyo objetivo es «minimizar el impacto que supone para los niños y sus familias estar ingresados». Al acto acudieron el gerente de Cabueñes, Juan Martínez Cossent; el director de área de Negocios de Gijón-Centro de la Caixa, Juan Francisco González; y la responsable de la Obra Social de citada entidad bancaria, Irene Agudo. Pero la presentación del 'kitcaixa', un compendio de material lúdico y educativo, fue ciertamente peculiar. Nada de ruedas de prensa ni discursos protocolarios. Tampoco de batas blancas. Dani, un mago venido desde Madrid, de la Fundación Abra Cadabra, fue el encargado de presentar el material. Y lo hizo a su manera, con trucos de sogas que se rompen y se pegan con el mero chasquido de los dedos, o de simples bolas que se convierten en pañuelos.
Juan Carlos Testón Blanco, de 13 años, ingresado desde hace algunos días por un trastorno respiratorio, no salía de su asombro cuando, pese a mantener sus puños «bien cerrados», comprobó, al abrirlos lentamente, que una de las bolas azules que segundos antes había estado en poder del mago había viajado hasta su mano. Sandra, otra de las pequeñas que ayer disfrutó, al igual que los adultos presentes, de las destrezas del mago Dani, no paraba de festejar cada una de las apariciones y desapariciones que éste realizó a golpe de varita mágica.
Buena aceptación
La sala infantil del Hospital de Cabueñes es una iniciativa que goza de mucha aceptación por parte de chicos y grandes. «Se olvidan durante algún rato de que están en el hospital», afirmaba uno de los padres mientras buscaba un cuento para su hija, ataviada con un pijama-cocodrilo. Seis son los nuevos pak de juegos de los que podrán disfrutar los pacientes más menudos de Cabueñes. Desde cuentos y juegos de magia, hasta puzzles sobre hospitales, música e investigación. Todo ello, regado, como recomendó el mago Dani, «con mucha imaginación».
La Obra Social La Caixa creó la primera ciber aula en 2002 y lo hizo en el Hospital Vall d'Hebrón, de Barcelona. Desde entonces, ha puesto en marcha 44 instalaciones de este tipo en España, dos de ellas en Asturias. La idea es, según el gerente, «que los niños se encuentren cómodos y tranquilos».





