
Formas estampadas en unos conjuntos que buscaban sobre todo la comodidad de los más pequeños y que, además, fuesen los más guapos en una jornada en la que sus juegos y sonrisas vergonzosas fueron los protagonistas y los que más llamaban la atención de los congregados en el salón de actos del Centro de Formación Ocupacional Las Palmeras de Roces.
El diseño y confección de los trajes, que los niños lucieron orgullosos, llevaban la firma de las alumnas del curso de modista (familiares todas ellas de los menores) organizado por dicho centro.
Los profesores y alumnas de dicho taller decidieron celebrar un desfile en el que lucir sus creaciones por segundo año para así «constituir un punto de encuentro entre los implicados e invitar a los interesados a que vengan y vean el centro y sus actividades», en palabras de Félix Martín, director del centro Las Palmeras.
Los interesados a los que se refería Martín fueron los responsables de la industria textil de la provincia, de tiendas de arreglos, de disfraces y de ropa y complementos infantiles invitados al desfile.
En las 700 horas que duró el curso las participantes aprendieron a tomar medidas, sacar patrones, hacer la confección de la ropa... Según manifestó Charo Carvajal, profesora del curso de modistería, «no se trató sólo de ropa infantil» sino que las alumnas han aprendido a coser todo tipo de vestimentas para así «salir preparadas para trabajar de esto».
Corte y confección
Carvajal explicó, además, que estas clases sustituyen a las antiguas de corte y confección, «enseñando nuevos estilos adaptados a la ropa de hoy en día». A los modelos infantiles lucidos en esta pasarela, tal y como comentaba a EL COMERCIO la alumna del curso Pilar López, les dedicaron los viernes de cada semana durante la totalidad del curso y una semana intensiva en la que confeccionaron los disfraces con que los niños desfilaron como cierre.
En la preparación de la muestra de moda participaron alumnos de otros cursos impartidos por el Centro de Formación Ocupacional de Roces; por ejemplo, los del taller de cocina o el de madera, que asumieron tareas complementarias gracias a las cuales el desfile fue un gran éxito.
Para próximas ediciones de este desfile de ropa seguro que la organización no tiene problemas para encontrar modelos, pues los niños de este año se mostraron encantados sobre la pasarela derrochando una gran profesionalidad pese a su pequeña talla.





