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GIJÓN
El número de terrazas de hostelería aumenta un 80% en cinco años y pasa de 201 a 362
La subida se produce desde que el Ayuntamiento aprobó la ordenanza que regula las instalaciones El incremento del sector turístico animó a los empresarios a hacer las inversiones que requiere la normativa, que prohibió, entre otras cosas, la publicidad en mesas y sillas

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El número de terrazas de hostelería aumenta un 80% en cinco años y pasa de 201 a 362
DINDURRA. Raúl González explica su opinión sobre las terrazas situadas en Begoña. / P. CITOULA
Hace cinco años, el sector hostelero de la ciudad estrenaba ordenanza municipal de terrazas. Y lo hacía con polémica, protestas y temor. Cinco años después, las cifras indican que los empresarios han perdido el miedo: el número de terrazas que se reparten por la ciudad durante el verano ha aumentado un 80%. Si en 2002 había 201, en estos momentos, propios y turistas pueden sentarse en un total de 362 terrazas, de las que 313 repiten experiencia de años anteriores y 49 se suman. Seis locales más se han quedado sin licencia este año por no cumplir los requisitos que marca la normativa.

Está claro que se han superado los miedos iniciales. La ordenanza se había aprobado en el mes de abril de 2002 y el verano llegó con retrasos en la concesión de licencias y mucho temor. El hecho de que la publicidad quedara prohibida en mesas, sillas y sombrillas obligó a los hosteleros a realizar una inversión que, en algunas zonas de la ciudad, era muy importante.

Por eso, aquel verano se produjo un pequeño descenso respecto al de 2001, aunque lo cierto es que finalmente tan sólo se había pasado de 220 a 201. Las que se instalaron tuvieron que afrontar continuas inspecciones por parte de la Policía Local, unas inspecciones que se repiten verano tras verano. Aún así, la diferencia numérica con la temporada actual es notable.

El continuo incremento en el número de turistas y de pernoctaciones y, por lo tanto, del sector turístico gijonés, ha ido animando a los empresarios a colocar sus mesas y sillas en la calle. Y lo hacen desde Semana Santa hasta octubre, aunque es en este segundo periodo de la temporada, entre el 15 de junio y el 15 de setiembre, cuando más presencia tienen. De hecho, es el periodo obligatorio, y también el más caro. Después llegará el que, esperan, pueda compensar este regular mes de julio, el periodo de setiembre y octubre. Porque, si la hostelería en general asegura haber notado un descenso en el número de clientes respecto a julio del pasado año, la situación ha afectado especialmente a las terrazas. Así lo explica Arturo Muñiz, presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Gijón, y muchos de sus asociados. El tiempo no ha acompañado y las grandes expectativas creadas tras un buen primer semestre, no se han cumplido. En cualquier caso, «agosto está hecho», confían.

«Distribuir el espacio»

Sea como fuere, está claro que, tras cinco años, el sector ha aceptado una ordenanza que llegó, con el consenso político, para «distribuir el espacio peatonal y público y adecuar la estética de las instalaciones al entorno de sus emplazamientos». Un texto que no sólo prohibió los elementos publicitarios, sino que regula incluso los materiales de mesas y sillas en las zonas más turísticas de la ciudad. Y los espacios mínimos que se deben dejar libres para peatones, y el ruido y la luz. Incluso prohíbe la instalación de cualquier máquina automática de venta (es una de las cuestiones por las que algunos hosteleros han tenido que pagar multas). Pero los expedientes llegan también por exceso de sillas y mesas o incluso por falta de licencias. Porque no falta la picaresca y quien prefiere arriesgarse a la sanción antes que pagar el canon por licencia urbanística, que este año es de 92,60 euros, además del precio por mesa y día, que oscila entre 0,59 y 0,67 céntimos de euro, según el periodo y la zona.

Otra de las cuestiones más problemáticas es la limpieza. «El titular de la licencia queda obligado a realizar y mantener permanentemente la limpieza del tramo de vía pública ocupado y a la instalación de papeleras portátiles previamente autorizadas si fuera necesario», reza la normativa. Tanto los trabajadores de Emulsa como los agentes de la Policía Local dan cuenta de ello. Para Jorge Oliva, del restaurante El Palacio, en la plaza del Marqués, «las lluvias que han acompañado durante lo que llevamos de verano han roto las expectativas que, previamente, había generado un invierno muy soleado». Las inclemencias metereológicas sufridas han provocado, según comenta, que las terrazas estén «casi vacías» y que no hayan podido aprovechar en su momento las jornadas soleadas debido a la prohibición de instalarlas fuera de los meses en teoría más calurosos del año. El camarero Raúl González, trabajador del Café Dindurra, situado en Begoña, manifestó ayer a EL COMERCIO la conveniencia de poder instalar terrazas durante todo el año y no sólo durante la época estival. A su juicio, éstas «dan una buena imagen de Begoña aunque sea invierno y además aportarían nuevos puestos de trabajo, lo que siempre hace falta». González expuso también la incomodidad a la que se ven abocados los clientes debido al excesivo número de palomas que revolotean por los alrededores del local. Para él, en el asunto de dichas aves «debería existir una medida, ya que es antihigiénico y para a la gente de fuera es muy desagradable».
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