Una de las pruebas que puede determinar su edad es la de recuento de los anillos de la madera. Sabiendo cuántos tiene, gracias a una técnica científica conocida como dendrocronología, se puede conocer al menos con cierta precisión el año en que se cortó el árbol del que salió su madera y, a partir de ahí, se calcula su fecha de fabricación.
La antigüedad tiene un valor incalculable, porque además de ser un rarísimo caso de conservación está elaborada con ébano y láminas de marfil que la hacen aún más atractiva.





