
El presidente se presentó con su discurso preparado. Pero no sólo el de la presentación de la campaña de abonados, motivo de la convocatoria. También con el del futuro del colombiano. Sobre todo, éste. Vega-Arango negó públicamente por tres veces lo que él mismo trasladó a varias personas de su confianza el domingo y lo que, curiosamente, no niega en círculos internos: «No es verdad que Congo me haya dicho a mí que venía el miércoles. Nunca lo he dicho. Ojalá me lo hubiera dicho el jugador porque lo hubiera cumplido».
En una imagen poco frecuente, el máximo responsable del club se rodeó para tal ocasión, uno a cada lado, del vicepresidente Antonio Veiga y el director general Alfredo García Amado. Al fondo de la sala aguardaban también el director deportivo Emilio de Dios y el técnico del segundo equipo Pepe Acebal. Lo hizo para quemar una nueva entrega del culebrón Congo y para dejar entrever sin reparos que el Sporting se someterá a las exigencias y particularidades del colombiano hasta el final. Afirmó que «seguimos esperando», aseguró que «la operación no está cerrada» y reiteró que «hemos hecho lo posible y lo imposible por traerlo».
El futbolista anunció su llegada a Gijón para ayer. Así lo dijo telefónicamente a Vega-Arango el domingo durante una conversación que se prolongó por espacio de veinte minutos. Mensaje que éste trasladó, posteriormente y en algunos casos de forma personal, al resto de consejeros, director general y cuerpo técnico. Pero Congo sigue en Valencia atendiendo asuntos personales.
De hecho, la nueva demora del futbolista colombiano, no comunicada personalmente al club, sino a través de su representante José Torres, descolocó a todos en las oficinas de Mareo, provocó un profundo malestar, no hecho público, y llevó a recuperar la agenda de posibles candidatos llamados a ocupar el hueco del máximo realizador rojiblanco de la pasada campaña. Entre ellos, el delantero cántabro Bermejo. El Sporting ya ha contactado con el Almería para conocer la situación del jugador, con contrato en vigor, pero con el cartel de transferible.
No obstante, todo ha quedado en el aire reiterada una vez más la posición al respecto del máximo accionista de la entidad sportinguista. Ya lo dijo fechas atrás en EL COMERCIO: «Congo es el único futbolista por el que merece la pena un esfuerzo. Los demás, si se quieren ir, que lo hagan». Su mensaje es hoy por hoy más válido que nunca. José Fernández se acercó el pasado lunes a Mareo e insistió en su idea, lo cual llevó ayer al presidente rojiblanco a salir al paso de los desplantes del delantero colombiano, pero, en su defensa.
«Un hombre importante»
«La secretaría técnica y el entrenador creen que es un hombre importante, que ha dejado un buen sabor de boca, aunque con algún que otro altibajo, que ha dado la cara... Sólo tiene en contra su indecisión», reflexionó Vega-Arango, que reconoció que el futbolista «está ganando tiempo, pensando, esperando una oferta de un club de otra categoría», pero que también asumió que «se demora y que se está pasando ya».
No obstante, pese a todo lo vivido en los últimos dos meses -Vega-Arango aludió a una primera reunión a un mes del término de la Liga-, el Sporting ha claudicado ante el futbolista y seguirá haciéndolo hasta el momento en el que Congo decida unilateralmente trasladarse a Gijón. Porque lo que sí parece más claro es que el colombiano, de no surgir una oferta de Primera, se reincorporará al Sporting. La única duda es conocer la fecha.
La próxima estimación para su llegada a Gijón es el martes. Antes, probablemente, lo haga su representante, José Torres, que aguarda el visto bueno del jugador para emprender el viaje y adelantar el papeleo. El acuerdo entre las dos partes es total tanto en duración del mismo -dos años y un tercero opcional- como en el importe -unos 300.000 euros por temporada-. El último visto bueno al contrato lo dará la asesoría de Julio Senn, ex directivo del Real Madrid con el que Congo mantiene una relación de amistad.
El trato de supuesto privilegio dado al jugador sudamericano ha provocado los primeros resquemores en el seno del vestuario rojiblanco, que no ven, pese a asumir el «carácter particular» de Congo, lógico su retraso en la incorporación a la pretemporada.







