
LOS DATOS
LOS DATOS
Ya realizaron la petición formal de suelo a la ZALIA: 200.000 metros cuadrados para ubicar sus aparcamientos, oficinas y los diversos servicios comunes que necesitarán. Fueron, de hecho, uno de los primeros colectivos en formalizar su intención de tener presencia en la futura zona logística.
La media de facturación de cada una de las cooperativas es en estos momentos de 13,5 millones de euros al año, aunque alguna de ellas supera incluso los 50 millones. Según los estudios realizados, una previsión de crecimiento del 17% es prudente. Porque también se prevé la creación de empleo. En la actualidad, las ocho cooperativas cuentan con un total de 905 trabajadores (694 de ellos son socios de las compañías y 211, empleados). A todos ellos se sumará alrededor de un centenar de puestos de trabajo más, en las áreas de servicios comunes que crearán.
Centro del conductor
Porque, según ese mismo estudio, todas las plataformas logísticas que hay en España cuentan con una serie de equipamientos al servicio de las distintas empresas. Y la intención de las cooperativas es gestionar ellos mismos, a través de cooperativas de segundo grado o alguna otra fórmula jurídica, servicios como un centro del conductor, con duchas, lavandería, teléfono y fax, sala de estar; una asesoría fiscal, laboral e informática; un taller mecánico y de neumáticos; una estación de servicio; una báscula; un servicio de lavado de vehículos ligeros y de carga y cafetería y restaurante. Algunas plataformas del país cuentan también con un hotel.
Todo ello deberá dar servicio a los más de 900 trabajadores actuales (entre directivos, conductores, administrativos, almacenistas y comerciales). Y a los 851 vehículos que suman entre todas (el número ha aumentado en los últimos meses): 811 camiones, 18 furgonetas y 22 turismos. Porque, en estos momentos, estas cooperativas representan un 30% del sector del transporte en la región, según explica Lorenzo Pañeda, director de proyectos de ASATA. De hecho, las cifras son significativas: consumen 27 millones de litros de combustible al año; gastan 2,25 millones de euros en neumáticos; cuatro millones en aceites; 10.000 euros en líquido de frenos y 560.000 en anticongelante.
Es el presente de un sector que espera, después de unirse en la ZALIA, poder competir con las empresas más grandes. En estos momentos, los principales clientes de estas cooperativas son las empresas de construcción, las canteras, la minería, los vertederos, las excavadoras y la industria siderúrgica. También los organismos oficiales. Aunque en este último aspecto, las empresas de economía social confían en que el hecho de unirse les permita optar a más adjudicaciones de obra pública.
Trabajo futuro
De hecho, esta es la primera ocasión en que las cooperativas del transporte se unen en un proyecto común. Y pretenden que sea el inicio no sólo de un trabajo futuro, sino también de una mayor presencia ante los órganos de decisión. Así lo explica Lorenzo Pañeda, quien confía que en el futuro las cooperativas puedan participar en las mesas de diálogo social, ya que, al tener unas características muy distintas a cualquier otra empresa -los empresarios, en este caso, son también los trabajadores-, no se sienten representados.
Eso será en el futuro. En estos momentos, la intención es finalizar el estudio que realiza la Universidad de Oviedo -y que financia el Ayuntamiento de Gijón- para conocer con más detalles sus posibilidades de crecimiento, y también las mejores fórmulas jurídicas para unirse. Lo que tienen muy claro es que «la ZALIA es el futuro», asegura Pañeda.
Por eso, las cooperativas de toda Asturias que se han unido ahora en este proyecto dejarán libres los espacios que ocupan en polígonos de toda la región. Y harán en San Andrés de los Tacones -sin finalmente se opta por esta ubicación-, entre otras cosas, uno de los aparcamientos más grandes de toda España. Ya que finalmente han decidido tener un parking común para las ocho, que deberá tener cabida, por lo tanto, para más de 850 vehículos, que son los que tienen en estos momentos.
Después, cada una de las empresas tendrá un pequeño edificio, y todos estarán conectados, a su vez, con el edificio central de servicios comunes para los empleados de todas ellas. El diseño definitivo de su particular zona logística dentro de la ZALIA estará cuando sepan definitivamente el espacio disponible y, ante todo, el precio del suelo.





