YO no sé si los nuevos políticos y los que ya tienen espolón se darán cuenta de que nuestro país tiene una serie de problemas sin solucionar (si no no serían problemas) como nunca en la reciente historia. Y son problemas que conviene arreglar cuanto antes, porque, de seguir así, las diecisiete Españas pueden provocar un caos de gobierno a todos los niveles de tal calibre que puede alcanzar a todos los españolitos de a pie que no se merecen, por ejemplo, esto: la fobia que hemos logrado de Estados Unidos (¿ojo, que es el primo de Zumosol de Occidente!), la llegada incontrolada, digan lo que digan, de inmigrantes; la corrupción en la construcción, alguno de cuyos nombres sabemos pero otros nos los ocultan, quizá por vergüenza de que jueces, notarios y abogados anden presuntamente metidos en estos feos asuntos; la escasez de fuerzas de seguridad que hace que los delincuentes, casi todos emigrantes, hagan, de 'changüí' lo que les dé la gana, palizas, robos, asesinatos; la mala respuesta, de pocos años a esta parte, a los accidentes marítimos, incendios, etcétera. Las multas en la circulación donde los radares están colocados en carreteras en que se producen menos accidentes y en la de segundo orden, que es donde más mueren, no hay nada. Se preocupan más de recaudar que de enseñar a evitar; minusvalorar la labor de nuestros soldados en Afganistán y Líbano haciéndonos creer que van en son de paz, de vacaciones pagadas, cuando cada minuto del día están en peligro cierto; los cambalaches del mercado de votos en las elecciones donde, por ejemplo, en Navarra el UPN, a un voto de la mayoría absoluta, es fácil que no gobierne, según le dé al 'jefe' del partido que quedó en tercer lugar en número de votos. La poca delicadeza con que se 'le da la patada' al jefe del PP en Cataluña, cuando el PP no está en condiciones de enseñar sus cartas tan nítidamente a nadie; los sueldos de los alcaldes, concejales y demás miembros, mientras el españolito (otra vez el españolito) tiene que hacer juegos malabares con su sueldo para pagar la hipoteca todos los meses; el terrorismo con el que se quiere seguir pactando ¿Hasta cuándo? Y sin letra en el himno, quemando banderas, ataques al idioma común. Y un Gobierno que hace todo menos gobernar.
Podría seguir enumerando problemas de aquí y de allá, pero sé que no merece la pena. ¿O sí?