
Otro de los momentos que más divirtió a los asistentes fue cuando el periodista recordó a su abuelo Poncela: «Mi güelo antes de la guerra había sido romanón, y por llevar la contraria, aunque siempre vivió en Gijón, era del Oviedo y leía 'La Nueva España'».
Poncela comparó la diferencia de las fiestas del centro de la ciudad -a las que calificó como «subvencionadas»- con las de las parroquias, en las que «te las tienes que ingeniar y donde están las comisiones de fiestas dale que te pego, desviviéndose por mantener viva la tradición».
Al elogiar a Granda como «una parroquia todavía verde y con olor a prau», el pregonero sacó su vena crítica y enmarcó el piropo «al margen de lo que puedan estar tramando a estas horas los especuladores, de los que nada ni nadie está a salvo».
Durante el pregón, y siempre con humor 'ponceliano', recordó con añoranza cómo era el barrio gijonés «que no tenía nombre» y donde vivía de pequeño. Hizo una comparación con el modo de vida de ahora y la situación del vecindario donde reside en la actualidad. «En el Gijón de mi infancia aún había barrios, con muchos más charcos, calles sin asfaltar, chaletinos con geranios, guajes sentados en los bordillos y vendedores de sardinones. Ahora, aunque somos muchos y andamos apretados como sardinas en lata o bañistas en el Tostaderu, cada cual vive en su planeta». A diferencia de entonces, apostilló, «mis vecinos son unos desconocidos con los que no me iría de romería».
Tras las añoranzas y sobre todo las risas del pregón, los vecinos se pusieron serios para elegir a la xana de las fiestas. La tarde veraniega, con una temperatura envidiable, hizo disfrutar aún más del vino español al que la comisión de fiestas invitó a todos los asistentes tras saber quién había sido elegida como xana. Los vecinos se fueron a casa con la esperanza de que hoy amaneciera tan soleado como ayer.
Música disco
El apretado programa de fiestas dejó libre la mañana de hoy para descansar, aunque los más deportistas tienen una cita con el basket 3x3. El torneo empieza a las 11 horas y diferentes equipos irán pasando por la pista hasta las 4 de la tarde. Ayer los baloncestistas ya midieron sus fuerzas. Tras el baloncesto los vecinos tendrán toda la tarde para reposar y tomar fuerzas que serán necesarias, ya que la noche se presenta muy animada.
Los jóvenes y los no tan jóvenes podrán disfrutar con las mezclas del pinchadiscos que amenizará la verbena desde las once de la noche en el prau de la fiestas, situado en la carbayera.





