
Los asistentes, más de medio centenar, dieron carta blanca a los responsables vecinales para iniciar las acciones legales pertinentes contra «todo el proceso», ya que, como explicó el secretario de la asociación, Miguel Ángel González-Posada, «esto es un perjuicio para todo Gijón».
González-Posada insistió en la idea de que «no se trata de un problema de cuatro ricos», ya que, aseguró, «los ricos cuando les estropean el entorno emigran, y nosotros estamos aquí, donde queremos quedarnos». Explicó el secretario vecinal que «es un grave daño para Gijón, tanto medioambiental, porque con el superpuerto la bahía se ha convertido en un vaso, al que llegará toda la contaminación que vierta esta nueva estación; como económico, porque es un despilfarro innecesario».
La asociación cuenta con informes técnicos que evidencian que «la depuradora del Oeste está preparada para asumir todo el caudal de Gijón y, sin embargo, está funcionado al 60% de su capacidad», por lo que cree que «la opción más lógica y más barata para la ciudad es depurar todo el agua en el Oeste, porque no es cierto que existan dos cuencas: esta es una ciudad completamente urbanizada».
Emisario roto
De hecho, González-Posada está convencido de que la construcción de la estación depuradora del Este corresponde «exclusivamente a un pacto político, no a razones técnicas». Recuerda el secretario vecinal de San Julián que fue IU quien defendió que «cada cuenca cargue con sus aguas residuales» y cree que «no es el momento de café para todos, sino de racionalizar las inversiones y de hacer lo mejor para Gijón».
Por ello, anuncian la celebración de una reunión en setiembre en el seno de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural, Les Caseríes, «para buscar su apoyo y estar presentes en la tramitación del expediente como parte interesada».
Los vecinos plantearon ayer la necesidad de que se intervenga «en el actual sistema de depuración», porque no sólo «la depuradora de Aboño está en mantillas, con aguas medio depuradas», sino que, aseguran, «el emisario de submarino tiene una fisura, desde hace meses, y no funciona. Deja el agua sucia a tres metros de la costa». Además, criticaron el hecho de que «se permita construir una depuradora en terrenos donde, hasta ahora, no dejaban ni levantar una caseta de aperos. Se ve que una industria molesta y contaminante es mejor».





