
ELOY GARRIDO
ANA GIL-ALBERT
AITOR SILGADO
NÉSTOR RODRÍGUEZ
VÍCTOR BETENCOURT
El paseo del Muro de Gijón y la playa de San Lorenzo estaban abarrotados ayer al mediodía. Miles de gijoneses, de asturianos y de visitantes de fuera del Principado disfrutaron con las acrobacias, giros y saltos en paracaídas que brindaron los militares participantes en la segunda edición de la Exhibición Aérea de Gijón.
Los madrileños Rafael Cobo y Ruth Montero se encuentran en Gijón de vacaciones. Según dicen, se enteraron del espectáculo por casualidad. «Eso sí, hay que reconocer que esto es todo un espectáculo. El ambiente es atronador», confesaban.
«He venido expresamente desde las islas para presenciar esta demostración». Para el canario Víctor Betencourt, que está pasando unos días en Asturias de turismo, el mundo de la aviación militar es espectacular. «Uno, viendo esto, puede hacerse bien a la idea de cómo debe de ser una batalla real y cómo se siente uno durante una guerra», señaló.
Las mayores exclamaciones del público se las llevó, sin duda, el flamante avión de combate Eurofighter, de fabricación europea. Su impresionante maniobrabilidad y el estruendo que provocaba su presencia no pudo dejar indiferente a nadie. De todas formas, como señaló el alicantino Nacho Campos, «casi todo el acto ha estado a un gran nivel. A mí, personalmente, me ha encantado el corazón de humo que han dibujado los aviones de la patrulla Asas de Portugal».
Los gijoneses Gonzalo y Jorge García son primos. Tras el espectáculo ambos coincidieron en señalar que lo que más les había gustado fueron los cazas, «tanto el Typhoon como el francés, el Mirage». Jorge aseguró, sin embargo, que de mayor quiere ser paracaidista. «Después de verles saltar, me han entrado ganas a mi también», afirmaba.
«Se juegan la vida»
Por su parte, el langreano Aitor Silgado no dudó en ofrecerse como piloto si fuese necesario. «Si supiera manejar una máquina de esas, seguro que me atrevería a participar en un espectáculo de estos», bromeaba. Los ejercicios llevados a cabo por los miembros de la patrulla paracaidista Papea fueron los que cerraron el espectáculo de ayer, y causaron una gran impresión en el público. Eloy Garrido, de Gijón no podía disimular su asombro: «Es increíble, se juegan la vida en el aire y luego están tan tranquilos, como si nada».
Cabe señalar que no todo el mundo se mostró tan contento de ver en la ciudad una exhibición como ésta. El gijonés Néstor Rodríguez era un de ellos. «Venía a ver los cazas, aunque al final me han gustado más los helicópteros, que este año han sido lo mejor. De todas formas, a mí me gusta la tecnología y no las armas». Por su parte, Pablo Solar se mostraba reivindicativo y un poco irónico. «He estado a punto de traerme el cartel de los años 80 con lo de 'OTAN, de entrada no', aunque luego me lo pensé mejor», bromeaba.





