
En plena calle de Corrida ha nacido uno de ellos avalado por la experiencia de un profesional de la talla de Chano Suárez Cotayo, quien ya sabe lo que es trabajar en esta zona al haber reconvertido, allá por los ochenta, el famoso salón de té Yuste en una coctelería. El local que abre ahora se llama Paddock y para regentarlo cuenta con la participación de Floro, Dani y Roberto, portero del Sporting.
La decoración, muy comentada, y el diseño de la terraza con sombrillas luminosas han sido cosa de Jorge Currás, que no se perdió el estreno. A él también acudieron, entre otros, David Pellitero y Pablo Ordiales, jugadores de la cantera del balonmano asturiano y que militan en equipos alicantinos en la actualidad; Alejandro Sorrentini, profesor de tenis del Grupo; y sus amigos Michi Canal y Nico Ramos.
Otros que saben de que va esto son Lauren Castañón y Joaquín Blanco, titulares del bar Y... La Luna, en El Fomento. Conscientes de la competencia reinante y de los movimientos generacionales han renovado totalmente su espacio cambiándole hasta de nombre por el de Dejà-vu. Alejandro Menéndez, Sergio Villa y Miguel Olivar, como encargado, serán a partir de ahora los responsables de darle vida.
Otro tanto de lo mismo ocurre en el barrio de Laviada, donde la antigua sidrería Cuno ha dado paso a un enorme establecimiento que pasa por ser cervecería, terraza y bar de copas. Sus artífices, Óscar Gavino Iglesia -que ya tiene La Vieja Bodega, el Orvi, la vinatería Pimentón y La Pausa- y Borja Castro en sociedad.
Los que de momento no cambian son Oscarín y Franky. Después de hacer equipo para la Semana Negra cada mochuelo ha vuelto a su olivo, La Tabacalera y Ca Beleño, respectivamente. Y los componentes de The Tuscany Valley, que triunfaron en ella, a seguir promocionando su disco que por algo lleva por título ¿Había que hacerlo...Y se hizo!





