
La expedición está compuesta por 30 personas de las que veinte son remeros y una chica, con amplia tradición familiar, patrona de la embarcación. Los colores negro y amarillo del club de Remo Olímpico de Orio es el que portan tanto en la trainera como en su indumentaria estos nuevos peregrinos llegados de la mar. El objetivo que se han marcado pasa por «unir pueblos que tenemos en común una cosa preciosa, el Cantábrico», dijo Eugenio Cotado, encargado del proyecto.
La trainera en la que viajan se llama 'Txiki' en honor a un patrón fallecido en accidente y se trata de una embarcación que ha ganado algunas de las Banderas de La Concha. Es de fabricación gallega y de fibra de vidrio, «mucho más segura que las traineras clásicas de madera». Hasta el momento, tras su partida en Irún, han hecho noche en los puertos de Orio, Plentzia, Santander, San Vicente de la Barquera y Ribadesella. En la ultima etapa comenzaron la travesía con «mar en calma, poco viento y un amanecer precioso». Aunque las olas se encresparon más tarde, consiguieron llegar con una hora de adelanto al puerto riosellano.
Hoy completarán la sexta etapa, la que une los puertos de Ribadesella y Luanco, para luego seguir rumbo a Luarca, Burela, Cedeira, La Coruña, Laxe, Finisterre y Noia. A su llegada a Ribadesella tuvieron un pequeño percance. Su arribada coincidió en bajamar y a la embarcación local que les venía marcando el canal de entrada al puerto se le paró el motor, con lo que casi quedan varados en la isla de la ría. Tras la correspondiente ducha, los expedicionarios fueron recibidos por las autoridades locales.





