
PRESENTACIÓN. El escritor, rodeado de Pelayo Pérez, a la izquierda, y José Luis Cembrano, a la derecha. / P. CITOULA
Surrealista, mordaz, provocador, loco y lúcido, todo al mismo tiempo. Así definen los amigos y compañeros de profesión al escritor Diego Medrano. De todos ellos se rodeó ayer en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón para la peculiar presentación de 'A veces cuerdo', su última publicación. Él, en cambio, dice que ya se vende «en lonchitas de choped». Así llama a los 101 textos que conforman el ejemplar, plagado de aforismos, poemas fragmentarios, lemas, microrrelatos y pensamientos sueltos sin apenas conexión que no son otra cosa más que su propio 'yo'. De hecho, asegura que el nuevo título va «sobre la identidad». «Ego Medrano», lo llamó ayer quien, quizá, mejor lo conoce, José Luis Cembrano, traductor de sus obras al húngaro: «El 'yo' es el tema principal que riega toda su literatura», explicó.
Y lo cierto es que a la idea se sumó el escritor Rubén Rodríguez, que comentó que no se puede leer a Diego Medrano «sin conocer al personaje, pues obra y vida van unidas». Junto a ellos, Javier Lasheras, Pelayo Pérez y los poetas Pelayo Fueyo y David Suárez se encargaron de hacer una semblanza del autor escogiendo citas del libro, y hasta un amago de performance hubo, a cargo de este último que tiró papel higiénico a los presentes diciendo que eso era la literatura de Medrano, «en el buen sentido».
Para el escritor, tales descripciones siguen en «mi órbita habitual de'déjame cuarenta euros para unas copas'. Coincido con todos ellos», dijo provocando la risa de los asistentes. En este sentido, comentó que un primer vistazo al libro da a entender que «esta persona no está bien y lo acepto». Para después afirmar que seguirá escribiendo compulsivamente porque «no tengo vida, mi vida es mi obra».