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Taxistas especializados
Máximo Rodríguez es el titular de uno de los dos vehículos adaptados de la comarca, por el que no recibe ningún tipo de ayuda
03.08.07 -
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Taxistas especializados
RAMPA. El taxista despliega el sistema de acceso de la silla. / M. A.
Básicamente, un taxi adaptado es aquel que ha sido modificado para facilitar el acceso y transporte de una persona en silla de ruedas. Hay dos de ese tipo en Avilés: los correspondientes a las licencias 4 y 92, ambos en la cooperativa Teletaxi Avilés. El primero es propiedad de Máximo Rodríguez, un hombre que hace cuatro años decidió especializarse en este tipo de servicio, sin que en ningún momento recibiera ayuda. «Pedí subvenciones en cincuenta mil sitios, pero nada», lamenta.

La razón de la falta de apoyos que recibió está en el hecho de que la actividad de los taxis adaptados no cuenta con una regulación clara. Las ayudas y subvenciones que conceden entidades como la ONCE o las Administraciones se centran en sufragar los costes de la transformación que requiera el vehículo. En su caso, había decidido optar por un monovolúmen de grandes dimensiones, por lo que no precisó más modificación que la instalación de una rampa y unos anclajes que le costaron cerca de cinco mil euros y mucho papeleo. «Si llego a saber la de trámites que requiere esto, igual me lo pienso», dice.

Hace cuatro años empezó a ofrecer sus servicios. Previamente, varios compañeros habían decidido dejar esa especialización para dedicarse a conducir coches convencionales. Y es que, sin ayudas, son pocos los dispuestos a asumir unos servicios que implican varios inconvenientes.

«Al ser sólo dos, tratamos de coordinar nuestros servicios, pero no es lo mismo un aviso por radio cuando estás a quinientos metros de un sitio, que cuando tienes que recorrer la comarca de punta a punta. Además, la mayoría de las veces trabajas con compromisos previos de horarios y lugares, lo que hace que puedas perder carreras», comenta el taxista.

A ello se suman otras cuestiones, como los mayores consumos en carburante y componentes del vehículo, o las estrictas revisiones y homologaciones que han de asumir estos vehículos.

Sin subvenciones

Todo ello, y ante la falta de ayudas anuales como las que ofrecen otras administraciones, hace que los taxis adaptados prevean un sobrecoste en sus tarifas por el transporte del usuario en silla de ruedas. Máximo Rodríguez, además, añade otros inconvenientes al tipo de vehículo que conduce. Pese a que cuenta con nueve plazas (seis, en caso de transportar la silla de ruedas), muchos son los que rechazan sus servicios por el aspecto de 'furgoneta' de su coche, o por la altura del mismo. Con todo, por ahora continúa con un servicio que le permite, por otro lado, contar con una clientela habitual con la que mantiene una relación cordial.
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