
A lo largo de la jornada de ayer, agentes del Cuerpo Nacional de Policía de Gijón inspeccionaron de nuevo la vivienda de la calle del Río Nalón en la que se originó la detonación que provocó heridas de diversa consideración a cinco personas y causó desperfectos a tres pisos y quince vehículos estacionados en la vía pública. Los investigadores preveían a última hora de ayer cotejar sus datos con los recopilados por los bomberos en los momentos posteriores al suceso para dar con la causa exacta de la detonación. «Aún no se ha elaborado el informe, pero todo apunta a que el origen de la explosión pudo estar en el fallo de un electrodoméstico, ya que se ha constatado que la instalación de gas estaba en perfectas condiciones», apuntaron ayer fuentes policiales.
El edificio fue además ayer revisado por técnicos de las compañías de seguros de las viviendas, quienes calibraron la cuantía de los desperfectos. Poco a poco, la normalidad va volviendo al vecindario, aunque los inquilinos del inmueble aún viven con el susto en el cuerpo.
«Recuperación lenta»
La propietaria del piso siniestrado, Mercedes Troitiño López, continúa ingresada en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario de Getafe y su estado de salud «continúa estable dentro de la gravedad», según aseguraron ayer a EL COMERCIO fuentes autorizadas del centro sanitario. La mujer, de 37 años, sufre quemaduras de primer y segundo grado en el 55% de su cuerpo. Tiene afectadas las extremidades y el tórax y «su recuperación será lenta y se prolongará durante varios meses». La víctima será sometida a diversas operaciones para injertarle piel en las zonas afectadas. Fue trasladada en helicóptero a la capital de España en la madrugada del miércoles por prescripción de los facultativos médicos que la asistieron en un primer momento en el Hospital Central de Asturias, en Oviedo.
Mercedes Troitiño López se encontraba en la cocina del piso cuando se produjo la detonación, a las 16.30 horas del martes. Su hija, de 9 años, había salido momentos antes al parque de Las Palmeras -situado frente al edificio- y la explosión le sorprendió fuera de su vivienda. Fue la casualidad la que quiso que la niña evitase la tragedia, aunque resultó herida leve con cortes en los brazos al acceder a la vivienda para intentar socorrer a su progenitora. En la actualidad, está a cargo de sus abuelos.
La onda expansiva de la explosión de gas alcanzó los 50 metros y provocó heridas a otras tres personas, una de las cuales precisó ingreso médico en el Hospital de Cabueñes al presentar un corte en el brazo derecho. Aunque en un primer momento los médicos barajaron la posibilidad de que fuese necesaria una operación, finalmente los facultativos no lo creyeron oportuno.
La de Contrueces fue la segunda explosión de gas ciudad en Gijón en tan sólo cinco meses. El pasado febrero, una detonación de gas destrozó un piso en Garcilaso de la Vega y dejó un herido.





